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Joaquín Prat desvela el fraude de las colas del hambre: gente que guarda comida en coches de 50.000 euros
En el reportaje se observa cómo la persona estaciona el vehículo, entrega una bolsa al personal de la fundación y recibe los alimentos, ayudada por un acompañante
El nuevo programa El tiempo justo de Telecinco ha desenmascarado a una persona que se estaría aprovechando de la ayuda alimentaria sin estar, aparentemente, en situación de necesidad.
De esta manera, el citado programa de televisión ha centrado uno de sus últimos reportajes en el reparto de alimentos realizado por organizaciones caritativas, ante denuncias vecinales que señalan una presunta falta de control en la distribución de estas ayudas.
«Nos ha llegado la denuncia de varios vecinos. Hablaban de descontrol y despilfarro», anunció el presentador Joaquín Prat antes de dar paso a la investigación.
Durante varios días, las cámaras del programa registraron las largas colas de personas que acudían a recoger alimentos destinados a familias en situación vulnerable. Sin embargo, las imágenes mostraron algunos casos que han generado controversia. En uno de ellos, una mujer llegó en un vehículo de alta gama, valorado en unos 50.000 euros, para recoger los productos.
En el reportaje se observa cómo la persona estaciona el coche, entrega una bolsa al personal de la fundación y recibe los alimentos, ayudada por un acompañante. Según los testimonios recogidos por el programa, situaciones similares se repitieron durante la grabación. Algunos vecinos expresaron su malestar al considerar que determinadas personas podrían estar recibiendo ayudas sin cumplir los requisitos establecidos.
Durante la emisión en directo, la reportera indicó que la fundación responsable del reparto asegura que son los servicios sociales de la Comunidad de Madrid quienes derivan a las familias y supervisan los casos. No obstante, el programa comprobó que el control podría ser limitado.
«Nos informaron de casos en los que se duplican tarjetas de puntos o se alteran los datos de los beneficiarios», explicó la periodista, quien también mencionó que algunos usuarios utilizan servicios de transporte privado para acudir a recoger los alimentos. El testimonio de los vecinos concuerda con lo que muestra el reportaje. «Me da vergüenza ajena, pero esta gente no la tiene», denunciaba una vecina. «Vienen con coches de altísima gama, teléfonos de última generación y cadenas de oro».
El reportaje concluyó destacando la necesidad de reforzar los mecanismos de control para garantizar que la ayuda llegue efectivamente a las personas que más lo necesitan.