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Juanma Bajo Ulloa, en la presentación de su última película, El mal

Juanma Bajo Ulloa, en la presentación de su última película, El malGTRES

Cine

Un director de cine español, contra la politización de las subvenciones años después de haberlas recibido

«Si tu película no interesa al poder, se vuelve muy complicado hacerla», reconoce

«No os perdáis esta maravilla de Juanma Bajo Ulloa hablando muy clarito de las pagas y las subvenciones en el cine, de los directores convertidos en activistas y de la propaganda pagada con los impuestos», escribe un usuario en redes sociales. Acompaña el texto de una entrevista realizada por Cadena Ser en la que el citado cineasta reflexiona sobre en qué situación se encuentra la industria española ahora que estrena su última película, El mal.

«El cine es una herramienta muy poderosa de transmisión de información, es emocional...Con el cine, con los libros, con las ideas, con la creación, se puede manipular a la gente, se le puede decir lo que tiene que pensar», comienza en su discurso. «El poder lo sabe y por eso ha convertido a los cineastas en activistas y a los creadores, en propagandistas. Y hay muchos que están muy cómodos ahí porque reciben su paga».

Bajo Ulloa continúa con una cita del filósofo Antonio Escohotado: «La verdad se impone sola, solo la mentira necesita de subvención». Para el cineasta hay un cine que cuenta «tu verdad, la que tú consideras que es de libre albedrío, la que tú consideras que es la que tienes que contar, tu camino personal. Si no interesa al poder, al sistema, se vuelve muy complicado hacerla». En estos casos, explica, «pagas un peaje por tener cosas que contar y no estar alineado con lo que se está contando en ese momento».

Continúa su reflexión analizando la cartelera actual en cualquier semana de estrenos. «Te vas a encontrar por un lado el cine familiar que impide el pensamiento como superhéroes, dibujos animados o comedia blanca y en el otro, un cine ideológico, muy político, premiado en festivales, convertido en un cine de militancia política», apunta. «En medio no hay nada. Las películas que veíamos, que veía la clase media y que nos hacían reflexionar, nos convertían en las personas que somos, no existe. No está ese cine de suspense puro y duro. Ese cine que contaba una historia sin alinearse con nada ha desaparecido».

La respuesta no se ha hecho esperar en redes sociales, donde muchos comentaban al hilo: «¿Qué sentido tiene que una persona que ha recibido subvenciones públicas se queje de las subvenciones públicas?». Y es que el cineasta, a cargo de títulos como Alas de mariposa o Airbag, ha sido uno de los muchos beneficiados por el Ministerio de Cultura con una subvención.

En 2011, por ejemplo, recibió 40.000 euros para financiar sus largometrajes, y nueve años antes, en 1992, cuando estaba iniciando su carrera consiguió 65 millones de pesetas –alrededor de 400.000 € actuales– para llevar a cabo La madre muerte. La misma cifra con la que se benefició El pájaro de la felicidad, de Pilar Miró, y la mayor cantidad concedida en la convocatoria de aquel año.

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