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Harrison Ford, Mark Hamill y George Lucas

Harrison Ford, Mark Hamill y George LucasGTRES

George Lucas no reconoce «su» 'Star Wars' en lo que la Disney «woke» ha hecho con ella

El creador de la mítica saga de aventuras y ciencia ficción vendió a la multinacional de entretenimiento la franquicia por 4.000 millones de euros en 2012

No es Ron DeSantis, ni siquiera Elon Musk, pero George Lucas, creador y productor de la franquicia Star Wars no está ni mucho menos contento del camino que ha tomado su criatura en manos de Disney, a quien se la vendió en 2012 por 4.000 millones de euros.

Los fans de las primeras películas no lo son de las últimas porque a estas les falta algo, la esencia, que es precisamente lo que echa en falta Lucas: «Yo era el que realmente sabía qué era Star Wars … el que realmente conocía este mundo, porque hay mucho que ver. La Fuerza, por ejemplo, nadie la entiende».

No entender qué significa «la fuerza» y no saber explicarla es como no entender lo que significa, por ejemplo, «mi casa, teléfono». Es hacer una secuela de E.T. sin saber nada del extraterrestre. Ya son incontables, sin embargo, las películas, series y derivados de toda clase y de todos los personajes que se han estrenado bajo el signo «ajeno» de Disney.

El universo de Star Wars exprimido (y lo que queda) con la paradoja de que no se haya conseguido sacarle el jugo. Esto es lo que piensan los seguidores más veteranos (los veteranos no entienden las nuevas películas y los jóvenes no entienden las antiguas), igual que George Lucas: «Cuando empezaron a hacer otras películas después de que vendí la empresa, muchas de las ideas originales se perdieron. Pero así es como es. Si lo dejas, lo dejas».

Un caso que refleja casi a la perfección el plan «woke» trazado por Disney desde hace ya incluso décadas: introducir una nueva ideología en los viejos valores para cambiarlos. Del mismo modo que censura sus propias películas del pasado como «contenido inapropiado» (El libro de la selva o Bambi entre ellas), a tocateja compró la pseudo ideología de fantasía sin dogmas con la que han crecido generaciones para convertirla en un pastiche sin conexión con su sustancia.

Lucas, pese a todo (4.000 millones de dólares de razones le quitaron toda propiedad), admite con una expresión políticamente correcta que Disney tiene todo el derecho a hacer lo que quiera con su creación: «Creo firmemente que el director, el guionista o el cineasta deberían tener derecho a que su película sea como él quiera».

Y dice bien: «su película». Abandone toda esperanza de reconocer el viejo fan de La guerra de las galaxias, más allá de la superficie, cualquier indicio en el presente de lo que fue una locura emocionante a finales de los 70 y principios de los 80. Hoy la sucesión de versiones es como aquel campo de asteroides en que se metía el Halcón Milenario para huir de las naves imperiales de las que esta vez no ha podido escapar.

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