Epicuro en La escuela de Atenas de Rafael Sanzio
Diez frases de Epicuro para encontrar la felicidad en el XXI más allá del estoicismo
Los epicúreos buscan el placer del alma con prudencia y los estoicos «solo» la racionalidad estricta, sin espacios para los afectos o la pasión
Estoico o epicúreo. En realidad ambas corrientes van hacia el mismo lugar, pero no del mismo modo. Las dos filosofías proponen su propio camino para alcanzar uno de los anhelos del hombre, la tranquilidad, la ataraxia.
Los epicúreos buscan el placer del alma con prudencia, es decir, ha de buscarse el placer prudente que no acarree consecuencias negativas que destruyan el ideal del placer. Los estoicos, en cambio, no lo buscan, o no exactamente, sino la racionalidad estricta, sin espacio para el afecto o la pasión.
Los principios estoicos parecen la panacea en el XXI presentados bajo distintas apariencias y con diferentes formas. Pero Epicuro ya tuvo algo que oponer a los posicionamientos de Zenón de Citio, el fundador del estoicismo, que en el fondo y no tanto renuncia a luchar.
diez frases de epicuro:
La cuestión estoca es asumir lo que no puedes cambiar: una pasividad parcial que Epicuro se negó a aceptar, en parte enfrentándose a los males invencibles para los estoicos que aceptaban esta condición.
Por medio del estudio, del esfuerzo, de la actividad, Epicuro identificó las causas del sufrimiento de los hombres, estudió los hechos y de algún modo consiguió imponerse tanto o más que el estoicismo como manual de vida que, como este, buscó (y aún busca) las respuestas a la turbación de los hombres.
Epicuro constató, como Schopenhauer siglos después, que el hombre es esencialmente desgraciado y por ello su aspiración máxima es la felicidad representada en el placer que no es el goce puntual, no son Los placeres y los días de Proust, sino el conocimiento del todo, el saber en cuyo final, en la búsqueda y no en la aceptación estoica, se encuentra la felicidad.