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Reconstrucción digital del Códice de Ezequiel expuesto en la Biblioteca Nacional

Reconstrucción digital del Papiro de Ezequiel expuesto en la Biblioteca NacionalEFE

La Biblioteca Nacional exhibe el misterioso ‘Papiro de Ezequiel’, un códice del siglo III hallado en Egipto

La Biblioteca Nacional custodia diez páginas del códice, repartido en varias bibliotecas del mundo, pero ha logrado reconstruirlo digitalmente gracias a un ambicioso proyecto científico

La Biblioteca Nacional de España (BNE) ha inaugurado este jueves una exposición singular que permite al público contemplar, por primera vez, una réplica completa de uno de los manuscritos más antiguos y misteriosos de su colección: diez folios del denominado Papiro de Ezequiel, datado probablemente en el siglo III después de Cristo.

La muestra, titulada El Papiro de Ezequiel. La historia del códice P967, se articula en torno a cinco vitrinas organizadas en un circuito circular, de acuerdo con el planteamiento museográfico. Las piezas expuestas se exhibirán de forma rotatoria con el fin de preservar su estado de conservación. La exposición permanecerá abierta hasta el 1 de noviembre de 2025, informa Europa Press.

El papiro llegó a la BNE en 1984, cuando fue depositado por la Fundación Pastor de Estudios Clásicos con el propósito de garantizar su conservación. Aunque originario de la legendaria biblioteca de Alejandría, este códice fue hallado a comienzos del siglo XX en la necrópolis egipcia de Mir.

El manuscrito original constaba de 236 páginas que contenían los textos bíblicos de Ezequiel, Daniel (incluyendo los relatos de Bel y Susana) y Ester, todos traducidos al griego en una versión muy cercana a la conocida como de los Setenta. De esas páginas, se conservan aproximadamente 200 en distintas instituciones repartidas por todo el mundo.

Tras su descubrimiento, el códice fue fragmentado y vendido en diversos mercados de antigüedades durante las décadas de 1930 y 1950. Actualmente, sus fragmentos se reparten entre entidades como la Biblioteca Chester Beatty en Dublín, la Universidad de Princeton en Estados Unidos, Montserrat en España o Colonia en Alemania. Gracias a los avances tecnológicos y a la colaboración internacional, ha sido posible reunir en formato digital todo el códice y crear una réplica completa para esta exposición.

«Este códice no sólo tiene un valor textual incalculable por su antigüedad y contenido bíblico, sino que también es testimonio de un periodo de transición tecnológica del libro, cuando los códices comenzaron a sustituir a los rollos de papiro», explicó Antonio Alvar Ezquerra, presidente de la Fundación Pastor de Estudios Clásicos, durante la presentación a los medios.

Los diez folios que custodia la BNE provienen del fondo de la Fundación Pastor y fueron donados en los años 60 por la coleccionista Penélope Fotiades, siendo oficialmente depositados en 1983. Estas páginas pertenecen a la sección final del libro de Ezequiel y presentan un rasgo inusual: el orden de los capítulos difiere del actual, lo que revela su redacción en una etapa anterior a la fijación definitiva del texto bíblico.

Raquel Martín Hernández, helenista, papirología y comisaria de la muestra, detalló que «estas páginas pertenecen a la parte final del libro de Ezequiel y presentan una característica única: el reordenamiento de capítulos, lo que indica que fueron copiados en una época anterior a la normalización del texto bíblico».

Las hipótesis más extendidas sitúan el hallazgo original del códice en una vasija funeraria de la necrópolis de Mir, al sur de El Cairo, lo que habría facilitado su excelente estado de conservación al protegerlo del contacto con la arena desértica.

El tráfico de este manuscrito por distintos mercados ha dificultado su trazabilidad y reconstrucción. Sin embargo, gracias a los esfuerzos de digitalización y a la voluntad de diversas instituciones, ha sido posible recuperar su integridad conceptual. «El valor de esta exposición no es sólo patrimonial, sino simbólico.

Gracias a las nuevas tecnologías y a una visión ética del patrimonio, podemos reconstruir una historia fragmentada y devolverle al mundo una obra esencial», subrayó la papiróloga, helenista y coptóloga Sofía Torallas Tovar.

La exposición ofrece al visitante un recorrido inmersivo por la trayectoria del códice, desde su redacción hasta su fragmentación, dispersión y posterior reconstrucción. Una oportunidad única para descubrir uno de los testimonios más antiguos de la tradición bíblica y comprender su relevancia histórica y cultural.

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