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Antonio Carmona en el Club Financiero Génova de Madrid

Antonio Carmona en el Club Financiero Génova de MadridFotografía cedida a El Debate

Antonio Carmona: «No me considero flamenco, en cuanto a la música, soy un comodín»

El artista granadino, que ha presentado esta semana nuevo disco y gira, nos atiende para hacer un repaso a su carrera y a la mezcolanza que ha caracterizado siempre su trabajo

Mezcla, mestizaje y grandes referentes. Así es la música de Antonio Carmona. El artista granadino ha presentado esta semana su nuevo trabajo, Interminable, que sale años después de su último disco. En él ha colaborado, por ejemplo, con un grupo de rap francés llamado Bigflo et Oli.

El ex de Ketama es embajador de Citröen desde 2019. Y en un evento organizado por la marca Carmona atiende a El Debate para hablar sobre su momento vital actual, su trabajo y la dureza de la soledad del estudio.

Antonio Carmona prefiere el escenario, pero nos hace un hueco en el Club Financiero Génova de Madrid para recordar sus raíces musicales, que se entroncan en su padre, Juan Carmona Habichuela, uno de los grandes guitarristas flamencos.

-¿Cuál es el momento vital por el que pasa Antonio Carmona, tras seis décadas en este mundo?

-Pues en el punto vital de felicidad, de acabar el disco, de orgullo de trabajar con Citröen, que llevo ya años trabajando con ellos. Pero estoy tranquilo y esperando a ver cómo me sorprende la vida, después de ser abuelo, que es difícil.

-¿Qué puede contarnos de su nuevo disco?

-Cada vez me cuesta más hacer los discos, pero de este estoy muy orgulloso, porque estoy trabajando con gente muy joven, que no ha cumplido ni los 30 años. Son productores, gente de la música urbana de ahora, aunque mi música no va a ser urbana ni lo pretendo, porque tampoco le pega a la idea que tengo.

Pero es verdad que de alguna manera hay que adaptarse a estos nuevos tiempos, y por eso me encanta componer, tocar y producir con gente de ahora, de esta época.

-Comenta que elaborar los discos le supone un esfuerzo cada vez mayor. ¿De dónde viene ese desgaste?

-Hacer un disco solo es muy complicado, ya llevo un año. Lo he hecho ahora, en mayo, y al trabajar con gente tan diferente, con los productores y todo eso, ensamblar todo aquello es muy complejo.

Además, el estudio es muy duro, a mí me gusta más salir de gira. Me río más, voy arropado por mi familia. Pero trabajar en el estudio… «Pon otra vez el bombo», y te quedas oyendo un bombo durante dos horas hasta que le pillas el sonido.

El estudio es muy esclavo, aunque luego da muy buen resultado. Me parece que estamos haciendo un disco acorde para esta época, estoy muy satisfecho.

-¿Cómo ha sido el proceso creativo de Interminable?

-Para mí es poder tocar con otros músicos, componer con músicos muy diferentes. Por ejemplo, acabo de hacer una cosa con unos raperos franceses, que no tienen ni 30 años, y son tipos que son raperos de verdad. A mí siempre me ha llamado la atención el rap francés, creo que son muy buenos en eso y en muchas cosas. Y me he acercado hacia ello y ha quedado un tema muy bonito, estoy muy orgulloso.

Al estar tan encerrado en el estudio, también necesito que la gente lo oiga y me avise si me estoy pasando tres pueblos o que me digan que va bien. Al estar tan solo de verdad que es muy difícil ser objetivo.

Antonio Carmona es embajador de Citröen

Antonio Carmona es embajador de CitröenFotografía cedida a El Debate

-¿Cómo ve el panorama de la música española actual?

Ahora mismo hay buena música, lo mismo que también hay mala música, pero la música urbana, por ejemplo, en mi tierra, en Granada, da unos músicos alucinantes. He tocado con muchos músicos urbanos y siempre me gusta, siempre aprendo, y siempre aparecen cosas buenas como para aprender de esta música urbana.

-Viene de una familia con una gran tradición flamenca. ¿Cómo ha visto evolucionar el flamenco a lo largo de su carrera?

-Yo no soy flamenco, no me considero flamenco. Creo que dentro del abanico del flamenco ahora hay de todo, música urbana, rock, raperos, pop… Yo fui uno de los primeros que descubrió la música latina en este país, y la fusioné de una manera con la que llegamos a un público muy grande. Nosotros pasamos de vender 10.000 copias a un millón. Eso es una locura. Hicimos un ensamble entre la música latina, el pop y el flamenco que a la gente le gustó muchísimo.

El flamenco es muy extenso, no existen solamente las bulerías, hay cante ortodoxo, la seguidilla, la malagueña…

Pero no me considero flamenco. He tocado con muchos flamencos, porque yo empecé como percusionista, y la percusión me ha llevado a tocar con Camarón, con Paco de Lucía, con Pata Negra, con Rafael Riqueni… He aprendido mucho, el cajón me ha dado mucho y gracias a este instrumento he conocido muchísimo más mi cultura, he aprendido cantes y toques que no había conocido nunca.

El flamenco es muy extenso, no existen solamente las bulerías, hay cante ortodoxo, la seguidilla, la malagueña… Desmenuzar y desglosar todo eso siempre me ha parecido muy bonito. Nunca dejo de oír flamenco, pero yo soy flamenco. Flamencos son Enrique Morente, Israel Fernández, Paco de Lucía, Camarón…

Yo, sin embargo, me considero que soy un comodín. Si me sueltas ahora mismo en Cisjordania, por ejemplo, te aseguro que con los músicos de allá voy a seguir siendo lo que soy y voy a defender muy bien mi música.

-Su carrera es una mezcla continua de estilos. ¿Cree que esta mezcolanza de estilos sigue gustando hoy en día?

-La música latina está arrasando en todo el planeta. He tenido muchas oportunidades de tocar con Marc Anthony, ir de gira con él, he estado con Óscar de León, que son músicos latinos impresionantes. Ahora en la mezcla urbana con la música latina también hay algo que me gusta mucho. Evidentemente no me gusta todo, porque hay otras cosas que no me gustan. Pero sí que me gusta cómo lo refrescan, la rama que hay ahora mismo, cómo lo desarrollan.

Mi raíz musical siempre ha sido mi padre, Juan Habichuela

-Creció entre tradición musical. ¿Cuáles son sus referentes, dónde está su raíz?

-Mi raíz musical siempre ha sido mi padre, Juan Habichuela, que era una persona que se exponía, exponía su toque y llevaba a los cantaores como en una cuna. Mi padre sí que era un guitarrista ortodoxo y sabe de dónde viene el flamenco.

Gracias a sus viajes, mi padre, Juan Carmona Habichuela, me traía discos cada vez que estaba en Chicago, en Puerto Rico, en México, en Washington… Y esa música que me traía era la que yo oía con diez años. Y ese es el origen de la música que hago yo ahora, los viajes de mi padre.

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