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Wolfgang Amadeus Mozart

Wolfgang Amadeus MozartJohann Nepomuk della Croce

Grandes compositores que hicieron música para tocar el cielo

Algunos de los nombres más célebres de la música clásica encontraron su inspiración en temas religiosos

Sus nombres siguen resonando a través de la historia y de la música. Wolfgang Amadeus Mozart, Johann Sebastian Bach, Franz Schubert, Georg Händel… Todo el mundo ha oído hablar de ellos.

Sus legados son un tesoro, una herencia que han dejado a la humanidad en forma de sinfonías, melodías y obras que nos hablan de lo eterno, de lo trascendente, que nos emocionan, aunque no sepamos muy bien por qué.

Todos estos maestros tienen algo en común: encontraron inspiración en la religión. Todos dedicaron alguna pieza, alguna composición, a temáticas religiosas para ofrecer al mundo algunas de las más bellas melodías que se han elaborado.

La música sacra ha sido siempre un refugio de belleza y sinónimo de piel erizada, no en vano la habitaron los compositores más reconocidos de la historia de la música. Es imposible escuchar el Ave María de Schubert sin emocionarse, pero son muchas las piezas que tratan de hacernos tocar el cielo.

La trascendencia religiosa a través de la música

Entre Bach y Mozart se disputan el puesto de mejor compositor de la historia. Ambos firmaron innumerables obras que han trascendido el tiempo y son parte del imaginario colectivo de todo el mundo.

Y ambos dedicaron algunas de sus composiciones a temática religiosa. Ahí están, desde Bach, la Misa en si menor, los centenares de cantatas sacras o la Pasión según San Mateo. De hecho, el compositor dedicó su obra a «la gloria de Dios».

Mozart, por su parte, de educación católica, dejó inacabada una de las obras más famosas de la historia. Su Misa de réquiem es, básicamente, una misa de lamento por el fallecimiento de una persona. Él mismo murió antes de terminarla, pero sus ecos siguen resonando, intemporales, en la actualidad.

El Mesías de Händel es una de las obras musicales religiosas más célebres de todos los tiempos, y una de las más representadas. Compuesta en poco menos de un mes, se ideó, originariamente, para un coro y conjunto instrumental humildes, aunque posteriormente se ha versionado a una escala mayor.

Felix Mendelssohn también dedicó buena parte de su obra a la religión. Durante su carrera compuso oratorios como Paulus y Elías, pero, de esta temática, destaca la monumental Salmo 114, pensada para un coro de ocho voces y orquesta.

Más recientemente, Francis Poulenc se consagró con su ópera Diálogos de las carmelitas, donde se deja patente los profundos sentimientos religiosos del compositor. Estos sentimientos se dejan ver también en su Stabat Mater, una oración para pedir por el alma de un amigo fallecido.

Otro caso es el de Olivier Messiaen, que dedicó, por ejemplo, dos horas de música de piano, una de las más célebres de la actualidad, al Niño Jesús en sus 20 miradas al Niño Jesús, con obras que hablaban del Padre, de la Virgen María o de los ángeles.

Son solo algunos ejemplos, pero innumerables compositores han querido hacernos tocar el cielo a través de su música, gracias a las temáticas religiosas de sus obras que han llegado, inalcanzables, hasta nuestros días.

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