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Fotograma de la película original de 1993, 'Jurassic Park'

Fotograma de la película original de 1993, 'Jurassic Park'GTRES

La oscura advertencia lanzada por Michael Crichton en ‘Parque Jurásico’ y que Spielberg diluyó

Las novelas de Michael Crichton, ‘Parque Jurásico’ y ‘El mundo perdido’ vuelven a estar de moda gracias al estreno de ‘Jurassic World: El renacer’

Vuelve al cine la saga de Parque Jurásico. La exitosa serie de películas inaugurada en 1993 por Steven Spielberg presenta su séptima entrega con Jurassic World: El renacer.

El acontecimiento cinematográfico es la excusa perfecta para recordar las dos novelas originales del escritor estadounidense Michael Crichton (Parque Jurásico y El mundo perdido) que en su día fueron un exitazo de público, despedazadas sin piedad por la crítica y que hoy se presentan como un interesante ejercicio de literatura noventera de primer orden.

Lo primero que hay que decir es que ni Parque Jurásico ni El mundo perdido son novelas de calidad literaria sobresaliente, y, sin embargo, son dignas de perdurar y ser recordadas.

Primero, porque sin ser obras maestras, no son novelas malas. Son novelas entretenidas, sin grandes pretensiones, muy bien construidas, pensadas para un público poco exigente, pero muy originales.

Cubierta de 'Parque Jurásico'

Cubierta de 'Parque Jurásico'Destino

Y es ahí donde reside la clave de las novelas. Con Parque Jurásico y El mundo perdido Michael Crichton renovó la novela de ciencia ficción, la llevó más al terreno cotidiano que pisa el común de los mortales y le dio un vestido científico verosímil.

Ese es, sin duda, su gran mérito. Michael Crichton logró que los lectores creyeran firmemente que la ciencia tenía las herramientas para devolver a la vida a los dinosaurios.

¿Acaso no había sido capaz la humanidad de llegar a la Luna y conquistar el espacio? ¿No se han logrado avances en medicina que no hace tanto tiempo serían verdadera ciencia ficción? ¿No se han transformado las ciudades con rascacielos y edificios futuristas que parecen sacados de cualquier novela de Philip K. Dick?

Cubierta de 'El mundo perdido'

Cubierta de 'El mundo perdido'Destino

Con el tiempo, la misma ciencia parece haber dado la razón a Michael Crichton con el desarrollo de las técnicas de clonación y, aunque hablar de resucitar a los dinosaurios sigue pareciendo una entelequia, sí que se habla de recuperar especies más recientes, como los mamuts o los tigres dientes de sable.

Las novelas se separan en muchos puntos de las películas. Hubo escenas que estaban en la novela que no se llevaron a la gran pantalla por las dificultades técnicas. Otras se modificaron por puro sentido narrativo, o para justificar el inicio de una saga, idea que no estaba en los planes originales de Crichton, quien en la segunda entrega, El mundo perdido, tuvo que echar marcha atrás en algunas decisiones de la primera parte para no separar demasiado la trama de las novelas de lo que se iba a ver en la pantalla.

Michael Crichton logra atrapar al lector, hacerle vivir en un mundo jurásico que surge, de repente, en el mundo actual por la estúpida ambición de un hombre con una gran fortuna y mucho narcisismo.

Las novelas son más crueles y sangrientas que las películas. Más oscuras, si se prefiere. Más terribles, eso seguro, respecto a las consecuencias de la caja de Pandora abierta al resucitar a los dinosaurios.

En ese sentido, Michael Crichton lanzó una dura advertencia en sus novelas respecto a los límites de la ciencia. Una advertencia que en las películas queda descafeinada en beneficio del entretenimiento y la acción.

Parque Jurásico y El mundo perdido es también una inteligente reflexión sobre los límites de la capacidad del ingenio humano para lograr lo imposible y, de paso, llevar a la humanidad a la autodestrucción. Esa teoría del caos que mueve gran parte del argumento de la película es en la novela el elemento central. Y está genial hecho.

Crichton domina los recursos de acción, el suspense, sabe manejar los tiempos para causar ansiedad y miedo en el lector. Se suele alabar la película de Spielberg diciendo que el director logró convertir a un animal extinto, como el Tyrannosaurus rex, en el protagonista de una película de acción hollywoodiense. Sin embargo, ese mérito es, sobre todo, de Michael Crichton.

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