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Patrick Stewart en 'Star Trek: The Next Generation'.

Patrick Stewart en 'Star Trek: The Next Generation'.Netflix

Filosofía en series

El capítulo de Star Trek que se adelantó tres décadas el debate sobre los límites de la IA

Lo que hace 35 años era ciencia ficción hoy supone todo un reto para el futuro del ser humano

las grandes cuestiones del hombre, las que tradicionalmente se asocian con la filosofía, son para todos los públicos. El ser humano se hace preguntas y la forma de hacerlas o de responderlas ofrece un amplísimo abanico de posibilidades. Durante las próximas semanas nos centraremos en el modo en el que algunas series nos permiten reflexionar sobre antropología, ética y hasta metafísica.

Para poder centrar el tiro y evitar recomendaciones que requieran de mucho tiempo, analizaremos capítulos concretos de series que pueden verse en distintas plataformas. Vamos a empezar con un clásico de la ciencia ficción: Star Trek: La nueva generación. En su segunda temporada, disponible en Netflix y Movistar+, el episodio 9 lleva por título La medida de un hombre y tiene como protagonista al androide Data.

El argumento gira en torno a la posibilidad de que este avanzadísimo robot con forma humana dejé la tripulación para ser desmontando, analizado y, si es viable, replicado. Estrenado en 1989, el capítulo se adelanta más de 30 años al debate sobre la inteligencia artificial, sus límites y su regulación concreta. El juicio ficticio que se celebra a bordo de la Base Estelar 173 también pone sobre la mesa temas adyacentes como la diferencia entre libertad y capacidad de elegir.

¿Puede una máquina ser algo más?

La tensión argumental se focaliza en la negativa del androide Data a ser sometido al experimento. Los responsables del mismos aducen que, al ser un robot, es una propiedad más de la Federación y puede disponer de él a su antojo. No piensan lo mismo los tripulantes de la Enterprise, quienes ven en su compañero artificial algo, o alguien, capaz de tomar decisiones e, incluso, tener algo similar a las emociones.

Aunque todavía estamos lejos de estos extremos, lo cierto es que los avances en la inteligencia artificial ya permiten plantear preguntas de corte filosófico similares. ¿Es sabiduría lo que nos proporciona ChatGPT? ¿Crean arte los generadores de imágenes? ¿A quién pertenecen estas potentes herramientas y a quién corresponde limitarlos?

Una pincelada bioética

La medida de un hombre es un capítulo excepcional y ofrece otros frentes para la reflexión. Uno de ellos es el de la bioética. Una de las conversaciones que mantiene Data con el científico que quiere desmontarlo gira en torno a las posibilidades de éxito que tiene su investigación y si el riesgo que se corre merece la pena. Su interlocutor reconoce que se mueven en márgenes muy estrechos, pero pretende seguir adelante.

Dejando a un lado el aspecto ficticio, este tipo de cuestiones atañen a la bioética y su preocupación por «los dilemas éticos y morales que surgen con el avance de la ciencia y la medicina», según la definición de José Antonio Redondo para el Instituto de Humanidades Ángel Ayala.

En este caso, el problema gira en torno a uno de las cuatros principios básicos de la bioética, el de «no maleficencia». Tal y como lo explica José Ramón Amor Pan, coordinador del observatorio bioético de la Fundación Pablo VI, este «obliga a no hacer daño intencionada, injustificada y desproporcionadamente». El espectador de este episodio de Star Trek se podrá enfrentar al dilema y ofrecer su solución.

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