Galería Central del Museo del Prado
El Museo del Prado renovará su Galería Central para destacarlo como su espacio más emblemático
La Galería Central acoge las obras maestras de Tiziano, Tintoretto, Veronés y Rubens, entre otros
El Museo Nacional del Prado iniciará el viernes una transformación estética en uno de sus espacios más representativos: la Galería Central.
Esta renovación, que se desarrollará en dos etapas y se prevé culminar a comienzos del mes de octubre, supondrá la adopción del color azul como fondo para las obras de maestros como Tiziano, Tintoretto, Veronés y Rubens.
Según un comunicado difundido por el Museo, la elección de este tono persigue intensificar los matices cromáticos de los grandes lienzos que alberga este pasillo central, tal como se ha evidenciado recientemente en la exposición dedicada al Greco.
Inaugurada en 1821, dos años después de la apertura oficial del museo, la Galería Central ha constituido desde entonces la columna vertebral de la exposición permanente del Prado y uno de sus enclaves más emblemáticos junto a la Sala 12.
A lo largo de sus más de doscientos años de historia, este espacio ha sido objeto de diversas intervenciones arquitectónicas, museográficas y estéticas, que han reflejado las distintas sensibilidades artísticas y los enfoques museográficos propios de cada época.
El color de las paredes ha variado notablemente con el tiempo: desde un gris verdoso en 1927, pasando por un crema claro a inicios del siglo XX, un gris cálido utilizado durante la muestra de Tiziano en 2003, hasta el verde grisáceo actual.
Cada tonalidad ha sido elegida para armonizar con las obras exhibidas y con la luz natural que inunda el espacio. En esta ocasión, el azul ha sido seleccionado por su capacidad para generar un contraste dinámico que realce la pintura española e italiana expuesta en la galería, al tiempo que subraya la grandiosidad arquitectónica del recinto.
Las labores de renovación comenzarán este 5 de septiembre y se prolongarán durante unas seis semanas.
Para reducir las molestias al visitante, los trabajos se dividirán en dos fases: se iniciará con el primer tramo del pasillo y, una vez reabierto, se abordará el segundo.
Durante este proceso se habilitarán rutas alternativas que permitirán seguir contemplando las principales piezas maestras del museo. Además del repintado de los muros, el equipo técnico del Prado revisará la iluminación y reorganizará la disposición de las obras en una operación de cierta complejidad logística.
La selección del azul no obedece al azar. Se trata de un color con una significativa presencia en la historia del arte occidental, ampliamente utilizado por artistas como Velázquez, Murillo o el propio Tiziano.
Desde hace meses, el museo contemplaba la posibilidad de modificar el fondo de las salas con el fin de potenciar la expresividad de las obras, para lo cual se realizaron distintas pruebas cromáticas.
La reciente exposición «El Greco. Santo Domingo el Antiguo», instalada en la primera sección de la galería entre febrero y junio, resultó determinante para decantarse por esta tonalidad, cuyo efecto fue considerado muy satisfactorio.
Esta intervención se inscribe en la línea de otras acciones que han jalonado la evolución del espacio, como la reforma liderada por Pedro Muguruza en la década de 1920, la instalación de sistemas de climatización en los años ochenta, o el diseño de exposiciones temporales como «Reencuentro» en 2020.
Con este nuevo fondo azul, el Museo del Prado continúa reforzando el diálogo entre su colección y el presente, reafirmando el carácter vivo y en transformación de su propuesta museográfica.