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'Naturaleza muerta con guitarra', el cuadro de Picasso desaparecido

'Naturaleza muerta con guitarra', el cuadro de Picasso desaparecido

El pequeño cuadro que ha desatado la alerta en el mundo del arte: así es el Picasso robado

La obra robada no es de las más relevantes del pintor, lo que añade mayor misterio a su inexplicable robo

La desaparición de una obra de Pablo Picasso durante su traslado de Madrid a Granada ha sacudido al mundo cultural español.

El dibujo, titulado Naturaleza muerta con guitarra y realizado en 1919, debía integrarse en la exposición Bodegón. La eternidad de lo inerte, organizada por la Fundación CajaGranada que se inauguró el pasado jueves 9 de octubre y podrá visitarse hasta el 11 de enero de 2026.

El convoy que transportaba las piezas salió de Madrid y llegó el 3 de octubre a las instalaciones del Centro Cultural CajaGranada, donde se formalizó la entrega de las cajas que contenían las obras. En ese momento no se detectó ninguna irregularidad, pero tres días después, al comenzar las labores de desembalaje, los responsables del montaje advirtieron la ausencia del pequeño Picasso.

Las primeras investigaciones apuntan a que el vehículo que transportaba el conjunto de obras —un total de 57 piezas, pertenecientes en su mayoría a coleccionistas y museos españoles— realizó una parada intermedia en la localidad granadina de Deifontes a menos de 30 km del destino.

Ese alto en el camino, aparentemente rutinario, se ha convertido ahora en uno de los puntos clave de la investigación.

La Policía Nacional, a través de la Brigada de Patrimonio Histórico, ha asumido el caso y trabaja en colaboración con la Interpol y con las aseguradoras implicadas para localizar la obra, aún en paradero desconocido.

Naturaleza muerta con guitarra es una obra de pequeño formato —apenas 12,7 por 9,8 centímetros—, ejecutada con gouache y mina de plomo sobre papel.

Fue creada por Picasso en un momento en que su estilo había consolidado definitivamente el lenguaje cubista, explorando la naturaleza a través de formas geométricas, esquematizando la realidad, simplificándola y a la vez dotándole de expresividad.

En la obra se representa una guitarra expuesta sobre una mesa y delante de una ventana abierta, haciendo que los planos de esa mesa y ese cielo se mezclen y se reflejen sobre la superficie del instrumento.

A pesar de su tamaño reducido, la pieza estaba asegurada en más de 600.000 euros y pertenece a un coleccionista privado madrileño que la había cedido en préstamo para la exposición.

De las 57 obras transportadas en el convoy, esta no era la más valiosa ni la más relevante en términos artísticos, lo que añade un matiz de desconcierto al caso.

Resulta extraño que, de todas las piezas que viajaban, desapareciera precisamente una obra de formato tan modesto, sin destacar por su valor económico frente a otras mucho más cotizadas.

Si bien es cierto que su fragilidad material y su escaso tamaño la convierten en una obra especialmente vulnerable a la sustracción discreta.

No es, sin embargo, el primer caso conocido de desaparición de una obra de Picasso. A lo largo de las últimas décadas, varias piezas del pintor malagueño han sido objeto de robo en circunstancias similares.

Entre los casos más recordados se encuentra el de La mujer que llora, sustraída en 1986 de la National Gallery of Victoria, en Melbourne, por un grupo que se hacía llamar «Australian Culture Terrorists», y recuperada intacta pocas semanas después.

En 2001 desapareció del depósito del Centre Pompidou de París la obra La Coiffeuse, que fue hallada catorce años más tarde en un envío procedente de Bélgica con destino a Estados Unidos.

También Maya con muñeca fue robada del domicilio de la nieta de Picasso en París y posteriormente recuperada, al igual que el Retrato de Suzanne Bloch, sustraído en 2007 del Museo de Arte de São Paulo.

Uno de los episodios más notorios fue el robo de Le pigeon aux petits pois, ocurrido en 2010 en el Musée d’Art Moderne de la Ville de Paris, junto a otras cinco pinturas de Matisse, Modigliani o Léger.

A día de hoy, ninguna de esas obras ha sido recuperada. Más recientemente, una pieza robada en 2010 a un coleccionista israelí apareció en un sótano de Amberes en 2024, cerrando así una investigación que se prolongó más de una década.

Estos antecedentes muestran que, aunque muchas de las obras de Picasso sustraídas han sido recuperadas, otras siguen desaparecidas, lo que subraya la vulnerabilidad a la que está expuesto incluso el arte más universal.

El caso de Naturaleza muerta con guitarra evidencia una vez más la fragilidad del patrimonio cultural durante traslados y exposiciones itinerantes, incluso cuando se aplican estrictas medidas de seguridad.

La investigación continúa abierta y las autoridades revisan cuidadosamente cada etapa del transporte, las cámaras de seguridad y los registros de envío con el objetivo de esclarecer el suceso y recuperar la obra.

Por ahora, la pieza sigue sin aparecer, pero la colaboración entre fuerzas de seguridad y organismos culturales mantiene la esperanza de su pronta localización.

La desaparición de esta obra recuerda la necesidad de protocolos de protección y trazabilidad sólidos para preservar nuestro legado artístico y garantizar que piezas como ésta sigan siendo parte de la memoria cultural colectiva.

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