El director de la Real Academia Española, Santiago Muñoz Machado
La guerra entre el Instituto Cervantes y la RAE tiene ya un claro derrotado
El intento del director del Instituto Cervantes de doblegar a la RAE se ha saldado con una irreversible pérdida de prestigio del Cervantes
Sería interesante saber qué sucede dentro de los cuarteles generales del Instituto Cervantes después de que su director Luis García Montero, decidiera ir a la confrontación abierta, y sin provocación previa, contra la Real Academia Española y su director, Santiago Muñoz Machado.
Se ha escrito mucho sobre las razones de esta guerra provocada por el director del Cervantes. Algunos académicos han denunciado públicamente un intento del Cervantes de tomar al asalto la RAE para someterla al yugo ideológico del sanchismo. Es el caso de Arturo Pérez-Reverte o de Juan Luis Cebrián.
Pérez-Reverte se refirió a García Montero como «mediocre y paniaguado director del Cervantes». También el académico Álvaro Pombo cargó con dureza contra García Montero en una tribuna en ABC de quien dijo que es «es un burócrata, tiene vocación de burócrata, como la mayor parte de comunistas que yo conozco».
Y añadió: «Luis García Montero es un poeta menor, agradablemente menor, pero faltón; chiquito pero faltón».
Otros académicos, sin embargo, señalaron que detrás del ataque habría un asunto de animadversión personal.
En cualquier caso, a nadie se le escapa que García Montero buscaba erosionar a Muñoz Machado y a una RAE que, siendo de los pocos organismos independientes que ha escapado al control ideológico de Moncloa, resulta tremendamente incómodo para Sánchez y el gobierno de PSOE-Sumar.
Sin embargo, pasados los días, se puede hacer un análisis más pausado y, viendo las cosas a toro pasado, parece evidente que el Instituto Cervantes y su director han salido bastante mal parados de la guerra que han desatado.
Lo primero, la actitud chulesca y barriobajera del director del Cervantes, que contrasta con las formas correctas de la RAE y de su director, han provocado una pérdida de desprestigio espectacular entre las diferentes Academias de la Lengua Española de la América hispana, Filipinas y Guinea Ecuatorial.
Por el modo en que se han desarrollado los acontecimientos, parece que las cosas no han salido como creía García Montero que saldrían el 9 de octubre cuando el director del Cervantes afirmó en un acto público que Muñoz Machado era «un catedrático de Derecho Administrativo experto en llevar negocios desde su despacho para empresas multimillonarias».
Unos días más tarde, durante la rueda de prensa por el Congreso Internacional de la Lengua Española en Arequipa, García Montero insistió: «Habrá tiempo de hablar, no del actual director, sino de su sucesor, que tiene mucho que ver con el comunicado que hizo la Academia el otro día».
Las palabras del director del Cervantes agravaron la situación al parecer que se estaba inmiscuyendo en el proceso de elección del director de la RAE, que tendrá lugar en diciembre de 2026.
La referencia al «comunicado que hizo la Academia el otro día» apuntaba al comunicado de la RAE del 9 de octubre respaldando a Muñoz Machado donde, entre otras cosas, el pleno de la RAE manifestaba «su absoluta repulsa por las incomprensibles manifestaciones del señor García Montero, por completo desafortunadas e inoportunas».
En los días siguientes, con motivo de la clausura del Congreso en Arequipa, las 22 Academias de la Lengua Española de la ASALE (a excepción de la RAE que no firmó por verse implicado su director) publicaron un comunicado que certificaba el definitivo fracaso de García Montero en su intento de doblegar a la RAE.
En dicho comunicado la ASALE respaldaba a Santiago Muñoz Machado con un extenso y específico agradecimiento por su labor como presidente de la ASALE. Pero, lo trascendente, es que omitía toda referencia en los agradecimientos al Instituto Cervantes, al que ni si quiera mentaba pese a ser coorganizadora junto con la RAE del Congreso Internacional de la RAE.
Más por lo que omitía que por lo que decía, el comunicado certificaba la derrota total de García Montero y de la izquierda oficialista de doblegar a la incómoda RAE. Desde aquel comunicado, ni una palabra más por parte del Cervantes.