La ermita de la Virgen del Mirón, en Soria, sufrió uno de los casos de restauraciones fallidas a manos de gente sin formación. La desafortunada intervención convirtió la decoración interior a base de querubines y motivos vegetales de estilo barroco en una suerte de trampantojo propio de un escenario de Cortylandia…, o de una película de terror. Lo cierto es que, si no fuera por el eco mediático de la restauración del Ecce Homo de Borja, este y otros ejemplos habrían pasado desapercibidos. Y eso es, puestos a buscar el lado positivo del destrozo en el fresco de Elías García Martínez, el aspecto positivo de la restauración a manos de Cecilia Giménez: la toma de concienciación social sobre estos destrozos que, ahora, rara vez no saltan a los medios de comunicación.