Turistas frente a la Fontana di Trevi en Roma.
La Fontana di Trevi recauda casi medio millón de euros en su primer mes… pero su afluencia cae un 72 %
Desde el Consistorio de Roma aseguran que los ingresos generados por los casi 230.000 visitantes se destinarán a la gratuidad de los Museos Cívicos para los residentes de la capital
Ha pasado un mes desde que la Fontana di Trevi, uno de los iconos de la Roma, dejó de ser de acceso libre para convertirse en un producto de pago. La decisión desató polémica, pero no ha frenado la masificación, aunque sí ha reducido el flujo. En ese periodo, 229.896 personas visitaron el monumento; 3.499 eran residentes en Roma y 8.800 se acogieron a distintas exenciones.
El Ayuntamiento ha recaudado 435.194 euros desde la implantación del sistema, con una media de 8.211 visitantes diarios. En el Consistorio expresan satisfacción, aunque los datos invitan a un análisis más matizado.
Según las estadísticas municipales, en 2025 la fuente recibía unas 30.000 personas al día. Si se toma esa referencia, la afluencia ha caído un 72,63%, una reducción notable que sugiere que una parte significativa de quienes acudían a la plaza no está dispuesta a pagar por lanzar la moneda al agua y, según la tradición, asegurarse el regreso a la ciudad.
Catino de la Fontana di Trevi de noche
El consistorio romano ha explicado que la recaudación financiará la gratuidad de los Museos Cívicos para los residentes de la capital y de la Ciudad Metropolitana, además de contribuir al mantenimiento y la protección del patrimonio.
Desde Italia se insiste en que se trata de un precio simbólico de dos euros. Parte de los turistas lo percibe como una oportunidad para recaudar. «Estas cifras demuestran que es posible combinar la protección de un monumento extraordinario con su plena accesibilidad», afirmó el alcalde, Roberto Gualtieri.
El pago es obligatorio entre las 9.00 y las 22.00 horas —de 8.00 a 21.00 GMT—. Los lunes y viernes el control comienza a las 11.30 horas, 10.30 GMT. Fuera de esas franjas, el acceso continúa siendo gratuito. Los vecinos están exentos de pagar. El Ayuntamiento ha establecido un aforo máximo de 400 personas a la vez en la zona inmediata de la fuente.
El 'plan' de Roma
La idea llevaba años sobre la mesa con el objetivo de aliviar la masificación extrema que se vive en la Fontana di Trevi. Desde el Ayuntamiento sostienen que la medida persigue mejorar la seguridad y garantizar fondos estables para limpieza, mantenimiento y conservación.
Roma tiene un plan: destinar los ingresos de la fuente a la protección del patrimonio menos visible. Pequeños monumentos, plazas y museos alejados de los circuitos masivos necesitan reformas que no siempre encuentran financiación.
La necesidad de capturar el momento o cumplir la tradición pesa más que el ahorro de dos euros. Para muchos visitantes no es una cuestión de precio, sino de experiencia y simbolismo.