Retrato de Séneca según modelo de la antigüedad (pseudo-Séneca), por Lucas Vorsterman I (1638)
Cultura
Las tres enseñanzas de Séneca para afrontar la incertidumbre
La mente humana siempre tiene hambre de más, pero vivir en la inquietud no debe convertirse en un mal que nos obstaculice en la vida
Uno de los grandes nombres que dejó la gigantesca Roma fue el de Lucio Anneo Séneca. Las obras en el ámbito moral de este político, filósofo y orador todavía siguen resonando varios siglos después. Él es uno de los motivos por los que el estoicismo se ha convertido en una de las corrientes de pensamiento más importantes, tanto en su época como ahora.
Dentro de todas sus enseñanzas, las más destacadas son aquellas que versan acerca de las emociones negativas y la manera de evitarlas, puesto que padecer de ellas de forma desmesurada puede conducir a la violencia.
Esto está intrínsecamente relacionado con la incertidumbre ante lo que nos sucederá en la vida. De esa sensación de no saber qué puede pasar nacen sensaciones como el miedo, la ira o los celos. En este sentido, Séneca dejó tres grandes lecciones para afrontar este problema.
En primer lugar, teniendo en cuenta que nadie es capaz de asegurar el futuro ni saber qué ocurrirá más adelante, Séneca explicaba que una de las claves reside en las expectativas.
Ajustar las expectativas de la vida
El autor afirmaba que las personas tienen miedo a no conseguir lo que esperan. De este modo, ajustar las expectativas es la mejor herramienta para vivir mejor. La mente humana siempre tiene hambre de más, pero vivir en la incertidumbre no puede convertirse en un mal que nos obstaculice en la vida.
Es esencial mantener una actitud flexible ante los cambios, puesto que al no tener controlado lo que va a suceder, entender que pueden surgir imprevistos permite a la mente estar más calmada.
Un objetivo principal en la vida
La segunda enseñanza se basa en tener un objetivo claro en la vida. Es decir, tener un propósito firme sobre el que ejecutar nuestras acciones principales nos ayudará a estar más concentrados.
La perspectiva con la que uno mira hacia adelante marca las decisiones que se toman en el presente, y luego estas siempre condicionarán el futuro. «Solo podrá tener una vida ordenada quien tenga sus acciones alineadas con el propósito más elevado de su existencia», afirmaba Séneca en Cartas a Lucio.
No perder lo que es tuyo
Finalmente, la última lección gira en torno a no perder jamás lo que es de cada uno. En este caso, el orador se refiere a los valores, capacidades y los juicios característicos de cada persona. Deshacerse de estos elementos y cambiarlos por otros nos hace peores.
Estas peculiaridades propias deben ser nuestras siempre, ya que nunca debemos perderlas ante cualquier obstáculo que surja en la vida. El éxito o la fama, por ejemplo, son pasajeros, y no pueden ser motivo de cambiar el comportamiento de una persona.