El filósofo Thomas Hobbes
Cinco frases de Hobbes que todavía siguen vigentes: «El hombre es un lobo para el hombre»
Fue uno de esos intelectuales que se acercó a la realidad que hoy marca la política y el poder en España
Los grandes pensadores no advirtieron el futuro, pero anticiparon tendencias que hoy resultan evidentes en distintos ámbitos de la sociedad. Thomas Hobbes, pese a vivir en los siglos XVI y XVII, fue uno de esos intelectuales que se acercó a la realidad que hoy marca la política y el poder en España.
Considerado uno de los fundadores de la filosofía política moderna, Hobbes quedó marcado por la violencia y el caos de la Guerra Civil inglesa. Esa experiencia lo llevó a reflexionar sobre el miedo a la muerte violenta, el egoísmo natural del ser humano y la necesidad de un Estado fuerte y autoritario —el Leviatán— capaz de garantizar la paz.
Pedro Sánchez
Pese a que hoy se cumplen 438 años del nacimiento de Thomas Hobbes, sus advertencias sobre poder, miedo y fragilidad del orden siguen resultando inquietantemente actuales. En el Gobierno de Pedro Sánchez, las tensiones internas, los pactos cuestionados y las promesas incumplidas parecen encarnar muchas de las dinámicas que él describió: la política como un juego de poder donde el interés y la conveniencia prevalecen sobre principios y estabilidad real.
El hombre es un lobo para el hombre
Hobbes sostenía que, sin autoridad, la rivalidad y el conflicto son inevitables. En el Ejecutivo de Sánchez, los pactos con Bildu para el presupuesto de 2023 y con ERC para desbloquear la renovación del CGPJ muestran cómo la búsqueda de apoyos puede superar la coherencia política y reflejar hipocresía. La Ley de Amnistía traicionó lo que sostenía el PSOE y liquidó el principio constitucional de igualdad de todos los ciudadanos.
El fin de la obediencia es la protección
Para el filósofo, la obligación de los súbditos de obedecer al soberano dura solo mientras este sea capaz de protegerlos. Si el soberano no puede brindar protección, el vínculo se rompe y la obediencia ya no es obligatoria. La gestión de la pandemia, con cambios de criterio y confinamientos intermitentes, generó sensación de improvisación y erosión de confianza en la gestión del Ejecutivo. La subida de precios y la insuficiente protección del poder adquisitivo han dejado a muchos ciudadanos vulnerables.
La autoridad, no la verdad, hace la ley
El pensador defendía que la ley emana del poder, no de la ética. El entorno del presidente del Gobierno mantiene varios frentes judiciales que muestran que la autoridad persiste aunque la ética quede cuestionada. El juicio por contratos de mascarillas a Ábalos y Koldo García, la investigación al hermano de Sánchez por prevaricación en adjudicaciones y a su esposa Begoña Gómez por actividades profesionales previas o la implicación de Santos Cerdán en contratos irregulares ilustran cómo la autoridad se mantiene pese a los cuestionamientos éticos.
Los pactos sin espada no son más que palabras
El intelectual consideraba que un acuerdo solo tiene valor si puede respaldarse con poder efectivo. En el Gobierno esto se observa en cómo muchos compromisos dependen de negociaciones continuas y concesiones estratégicas con aliados parlamentarios. Pactos sobre presupuestos, leyes de vivienda o reformas judiciales carecen de fuerza autónoma si no hay instrumentos de control claros. Sin sanciones ni mecanismos que los garanticen, los acuerdos se se deshacen en humo.
El deseo de poder cesa solo con la muerte
Para el filósofo, la ambición humana es ilimitada y el deseo de poder solo cesa con la muerte. En el Ejecutivo de Sánchez, esa ambición se refleja en la lucha constante por mantener ministerios estratégicos y en la forma en que condiciona la agenda parlamentaria para asegurar apoyos y limitar fricciones internas. El presidente se aferra al poder como a un clavo ardiendo, buscando consolidar su posición y evitar cualquier pérdida de influencia. Esta última cita resume la esencia de las anteriores: pactos polémicos, control del poder, resistencia frente a críticas y la persistente ambición que define su acción política.
Hobbes no escribió para la España del siglo XXI, pero sus reflexiones sobre miedo, poder y ambición resultan inquietantemente actuales. En el Gobierno de Sánchez, los pactos controvertidos, las tensiones internas y los compromisos incumplidos parecen reproducir día a día las dinámicas que describió el filósofo inglés.