Nuria Ferrer (c), Ignacio Isusi y Queca Gordillo interpretan 'Las cenizas de mamá'
Entrevista a la bisnieta de Pedro Muñoz-Seca
Nuria Ferrer: «Hay espectadores que salieron de la obra y decidieron volver a hablar a su madre»
La bisnieta del creador de la astracanada estrena en Madrid Las cenizas de mamá, una comedia que, tras triunfar en Miami, reflexiona sobre la familia, las redes y las contradicciones de la sociedad actual
A comienzos del siglo XX, Pedro Muñoz Seca dio vida a la astracanada, un subgénero teatral cómico que juega con lo absurdo y lo grotesco para entretener al público. Autor de una obra de enorme influencia en la escena española, fue fusilado en las matanzas de Paracuellos del Jarama hace casi 90 años.
Varias generaciones después, el apellido Muñoz Seca sigue ligado al teatro y, en particular, a la comedia. Nuria Ferrer Muñoz-Seca es una de las descendientes del dramaturgo que mantiene vivo su legado sobre los escenarios.
Portada de ‘Las cenizas de mamá’
Tras varios llenos absolutos y después de divulgar el español a través del teatro en Miami, llegará a Madrid el próximo 11 de junio con su obra Las cenizas de mamá. Su desembarco en la capital tiene una carga simbólica especial: la función se representará en el Teatro Muñoz Seca y combina humor y emoción.
La obra permanecerá en cartel durante nueve funciones, hasta el 27 de junio. Nuria Ferrer no solo es la autora de Las cenizas de mamá, sino también su productora e intérprete. Comparte escenario con Ignacio Isusi y Queca Gordillo, bajo la dirección de Carolina Laursen y Gerardo Otero.
–Vivimos en una época dominada por la inmediatez y la tecnología. ¿Qué le interesaba desmontar o cuestionar cuando escribió Las cenizas de mamá?
–Mis protagonistas son dos hermanas que representan dos extremos que están muy presentes en la sociedad. Por un lado está una influencer que está obsesionada con las redes, la imagen y la aprobación constante; por otro hay una hippie que ha decidido desconectarse completamente del sistema, vivir al margen de todo y aislarse de este mundo, que vive en La Alpujarra, que es donde está la mayor comuna hippie de Europa.
Nuria Ferrer interpreta ‘Las cenizas de mamá’
A través del humor, siempre sano, la obra plantea la pregunta de qué pasa cuando vivimos instalados en los dos extremos. La influencer vive pendiente de la aprobación de desconocidos. La presencia de la tecnología es notable: Alexa y un Apple Watch intervienen bastantes veces con la influencer. El otro extremo es la hippie que presume de no necesitar ni a nada ni a nadie para vivir.
En el fondo, las dos hermanas tienen la misma carencia, que es que les cuesta conectar de verdad con las personas que tienen alrededor. Es un poco la contradicción de la obra.
–La obra aborda familia, identidad o feminismo desde la comedia. ¿Dónde está el límite entre la ligereza del humor y el riesgo de banalizar temas sensibles?
–Siempre que se tratan los temas con humor sano, sin hacer daño a nadie y haciendo una crítica constructiva no hay riesgo. Aún así, hay que reírse de uno mismo y del siglo de contradicciones en el que vivimos. Es un mundo en el que lo inmediato, la rapidez, lo instantáneo mandan. Y eso lo reflejo en mi obra hasta el punto de que las cenizas de la madre llegan por Amazon.
–Tras su éxito en Miami, con aforos completos, ¿Qué ha entendido del público sobre lo que hoy emociona o incómoda en el teatro?
–Mi primera obra, que es La que se va a armar, fue una astracanada en homenaje a Pedro Muñoz Seca, mi bisabuelo. Esa obra de teatro ha estado en Miami cuatro temporadas, Se ha estrenado en Nueva York, en Ciudad de México y en Madrid, en La Gran Vía. Y todo el mundo decía, «Digna nieta de Muñoz Seca».
Llegué a la conclusión de que mi segundo texto debía conectar con el público, además de tener algo de humor y de algo de astracanada. Quería intentar emocionar al espectador y que en momentos se pudieran reconocer en esas contradicciones que te he dicho y en la sociedad actual.
Es un encuentro entre la historia de mi familia y mi propia historia como artista
En Las cenizas de mamá igual que de repente te ríes, de repente te emocionas, de repente lloras y de repente descubres que tienes más conexión con esos personajes de lo que crees.
Tengo la sensación de que este texto, en cierta manera, toca un poco la fibra sensible sobre la familia, las madres y las relaciones entre hermanas. A través de una muerte puedes ver que el viaje que hizo tu madre durante tu vida tu vida tiene una mirada diferente en la que hay que reflexionar a veces. Entonces al final es una unión familiar. Lo que parece un desastre es un homenaje a las madres y a lo que hacen las madres por las familias.
–Después de triunfar en Estados Unidos, ¿ha comprobado que los conflictos familiares que plantea la obra se entienden igual en cualquier país?
–Sin duda. Ahora, los derechos de autor de Las cenizas de mamá me los han comprado en México y he adaptado el lenguaje, pero no he cambiado nada de la obra. Los conflictos están en todos lados. Es más, el tema del género fluido, los therians y hablar con la «e» está aún más presente en Estados Unidos y en México.
–Estrenar en el Teatro Muñoz Seca añade una dimensión simbólica evidente. ¿Le pesa más la responsabilidad o la emoción del lugar?
–Es algo inexplicable. Mi primera obra la estrené en el Pequeño Teatro de la Gran Vía porque el Muñoz Seca estaba en obras. En esta segunda ya he podido hacer que mi puerta de entrada a los escenarios madrileño, como bisnieta de Pedro Muñoz Seca, sea el teatro que lleva su nombre.
(De izq. a dcha.) Queca Gordillo, Ignacio Isusi y Nuria Ferrer
Tiene una carga emocional enorme. No es solo el estreno de una obra en Madrid, es estrenarla en el teatro que lleva su nombre y tener la suerte de que cada día que entré al teatro ver el nombre en la fachada y su busto en la escalera. Más que un estreno, es un encuentro entre la historia de mi familia y mi propia historia como autora y actriz. Es como que se cierra el círculo.
–Su bisabuelo convirtió el humor en una forma de lectura social. En su caso, ¿el apellido es impulso o exigencia?
–Las dos cosas. Exigencia, porque yo no quiero que se me compare con él porque no hay comparación. Él es muchísimo mejor. Impulso, porque yo creo que la familia Muñoz Seca tenemos un humor muy característico, sano y bueno. Se nos ocurren cosas que a nadie se le pasan por la cabeza. Tanto mi familia Muñoz Seca como mi familia Ussía y los Cardelús, siempre que nos juntamos tenemos el mismo humor.
–En un momento de tanta saturación de estímulos, ¿Qué tipo de verdad busca que el espectador se lleve al salir del teatro?
–Busco que, además de haber pasado un buen rato, lleguen a emocionarse y hagan una reflexión de lo importante que es la familia. Hay gente en Miami que salió de la obra y decidió volver a hablar a su madre y eso para mí es emocionante. Puedo gustar o no, pero me fascina conseguir remover sentimientos y llevar al espectador a tomar buenas decisiones respecto a su familia y a su vida.