Este jueves es el Día Mundial Antitaurino: malos tiempos para la antilírica de los sectarios y abolicionistas
Entre los «éxitos» que dicen tener las organizaciones antitaurinas están la «desaprobación creciente por la sociedad» o «una reducción generalizada de la cantidad de público», el mismo mensaje sectario y falso que abandera el ministro de Cultura
Manifestación antitaurina en Las Ventas
Algunos antitaurinos dicen que a los toros los toreros les lanzan «jabalinas». Como si fueran bosquimanos cazando gacelas en el desierto del Kalahari. Ese es el nivel de la letra del Día Mundial Antitaurino, establecido el 25 de junio con motivo de San Juan y su profusión tradicional de festejos.
En la película Los dioses deben estar locos II, precisamente un bosquimano se pasa todo el metraje corriendo detrás del camión de unos traficantes de marfil donde sus hijos han quedado atrapados tras subirse por curiosidad. El antitaurino mayormente cree (o intenta hacer creer) que la tauromaquia es como el tráfico de marfil o la caza del bisonte.
Nada más lejos de estos ejemplos a los que tanto les gustaría a los antitaurinos asimilar y a los que tanto han asimilado históricamente. El antitaurino es el defensor de la leyenda negra de la tauromaquia, en vez de la de España, las cuales están siempre relacionadas.
Una de las grandes mentiras antitaurinas es que la tauromaquia se sostiene con subvenciones públicas, cifradas por señeras organizaciones en torno a 500 millones de euros: la leyenda negra de los toros llevada a límites como en la comedia de Los dioses deben estar locos. La organización CAS internacional es un buen ejemplo.
Treinta años de existencia donde en sus «éxitos generales» cuentan como tales los siguientes puntos: «Una desaprobación creciente por la sociedad hacia las corridas de toros en los países taurinos. Esto se refleja en las encuestas». «Una reducción generalizada de la cantidad de público que visita las corridas de toros» y «La tauromaquia es un punto de discusión en todos los países taurinos, tanto en la sociedad como en la política».
Malos tiempos para la antilírica antitaurina con semejantes éxitos falsos. No solo no hay «una desaprobación creciente por la sociedad hacia las corridas de toros en los países taurinos», sino todo lo contrario: una aprobación creciente, una afición creciente entre jóvenes y adultos que tiene la respuesta al segundo éxito de los antitaurinos de CAS sobre la «reducción generalizada de la cantidad de público que visita las corridas de toros».
Este año se han batido récords de asistencia en las dos principales ferias, Sevilla y Madrid, con prácticamente lleno todas las tardes y veinte tardes de «no hay billetes». Más de 20.000 personas diarias llenaron en Madrid su Plaza de Toros durante un mes, y además contando con que la Feria fue transmitida al completo por televisión en abierto, lo que hace más excepcional el éxito y contesta rotundamente con los hechos a afirmaciones falaces como la de la organización antitaurina CAS, que se desacredita a sí misma.
Este miércoles PACMA, la organización cuyo símbolo es un toro de lidia, como el de la NBA es la figura de Jerry West, uno de sus jugadores míticos, convoca una concentración antitaurina en Badajoz que «pretende visibilizar el rechazo social hacia unos espectáculos 'arcaicos' que siguen recibiendo fomento y financiación pública en aumento». Una vez más la mentira de los antitaurinos como argumento.
Y no solo la mentira sino, en su defecto, la tergiversación y la manipulación, criticando que la Diputación de Badajoz aporte más de dos millones de euros a la escuela taurina, dos millones para defender el Patrimonio Cultural de plena actualidad, menos que los dos millones y medio que la misma institución dedica, por ejemplo, a políticas de igualdad.
La prohibición como meta con prejuicios y premisas manipuladas. Así no se puede, como no están pudiendo, conseguir acabar con la calificación de Patrimonio Cultural de la tauromaquia, lo que se puede comprobar en el fracaso de la última Iniciativa Legislativa Popular (ILP) presentada en el Congreso, que fue rechazada por la Cámara con 169 votos en contra, solo 57 a favor, y la abstención equidistante, en cualquier caso contundente, de 118 diputados del PSOE.
El Día Mundial Antitaurino, merced a los embustes y deformaciones de sus defensores (por no hablar de las cada vez más minoritarias, estrambóticas y ridículas manifestaciones convocadas, lo que es inversamente proporcional al crecimiento natural de la asistencia a los toros), ya empieza a situarse a la altura de estrafalarios Días Mundiales como el Día Mundial del yo-yo o el Día Mundial del Orgullo Zombie.