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Aspecto real y versión en negativo de la Crucifixión de Cimabue, en la Basílica de Asís

Aspecto real y versión en negativo de la Crucifixión de Cimabue, en la Basílica de AsísWikipedia

Una pintura medieval en negativo sigue asombrando a los científicos en la Basílica de Asís

La 'Crucifixión' de Cimabue, en Asís, sigue generando grandes controversias entre los expertos

Existe en el interior de la Basílica de San Francisco, en el borgo medieval de Asís, en el corazón de la Umbría italiana, una extraña pintura al fresco que parece absolutamente sobrenatural, tanto por lo que representa como por cómo está realizada porque, a simple vista, es una pintura imposible.

Se trata de la Crucifixión del maestro italiano Cimabue, gran renovador de la pintura medieval bizantina, además de un extraño personaje, y predecesor de Giotto.

La pintura mural, situada en una pared de la nave izquierda de la basílica, se realizó entre 1277 y 1283 y es una obra de grandes dimensiones: 350x690 centímetros.

La obra, de estilo bizantino tardía con elementos que anuncian ya el surgimiento del Renacimiento, representa a Cristo en la Cruz, rodeado de ángeles que recogen su sangre derramada, y de una gran multitud, entre los cuales están la Virgen María, San Juan, las santas mujeres, José de Arimatea y San Francisco de Asís, arrodillado junto a la cruz.

Sin embargo, lo que llama la atención de forma poderosa es un elemento puramente visual: la pintura está en negativo.

La Crucifixión de Cimabue de la Basílica de San Francisco, en Asís

La Crucifixión de Cimabue de la Basílica de San Francisco, en AsísWikipedia

Es decir, para ver las formas reales de la pintura hay que hacerle una fotografía y pasarla a negativo de modo que lo que se obtiene en el dispositivo es la imagen en positivo de lo que pintó Cimabue.

Pero ¿cómo es posible que en siglo XIII un pintor haya elaborado una imagen en negativo con semejante precisión, algo que únicamente se pudo lograr en 1827 con el nacimiento de la fotografía?

El portento ha generado toda clase de hipótesis, algunas dignas del argumento de alguna novela demencial de Dan Brown.

En cambio, la explicación es bastante sencilla. El tipo de técnica empleada por Cimabue y los componentes químicos de los pigmentos favorecieron que las condiciones ambientales, la humedad del muro y el simple paso del tiempo favorecieron la oxidación de los colores y que se invirtieran, obteniendo una imagen en negativo.

Con todo, la parte inferior del mural conserva los colores originales, lo que permite a los estudiosos reconstruir el aspecto original de esta obra maestra de la pintura italiana medieval antes de que se iniciara el proceso de degradación.

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