Clase de un colegio en Málaga
‘Laberinto educativo y aprendizaje fake’, un acto de resistencia en defensa de la enseñanza en la escuela
Ramón Espejo Romero recoge la voz de numerosos protagonistas del mundo de la enseñanza para denunciar la situación actual de la educación en España
En los últimos tiempos, el fenómeno se repite con cierta asiduidad. Un profesor, alarmado por lo que entiende que es un declive continuado de la educación en España, se anima a escribir un libro denunciando la situación y apelando a una vuelta a la esencia misma de la educación, que no es otra que enseñar. Lo vimos en esta tribuna con Daniel Arias y su Querido alumno, te estamos engañando, y ahora el fenómeno se reedita con Laberinto educativo y aprendizaje fake, escrito por Ramón Espejo Romero, catedrático de Literatura norteamericana en la Universidad de Sevilla.

Editorial Brief (2025). 248 páginas
Laberinto educativo y aprendizaje fake
El enfoque que el autor da al libro es original y especialmente interesante. En vez de realizar un ensayo al uso de carácter personal, Ramón Espejo opta por dar voz a un gran número de personas implicadas en la educación española, pertenecientes a diferentes sectores y con visiones en ocasiones muy alejadas entre sí, lo cual dota a la panorámica de una diversidad de enfoques muy enriquecedora.
Las opiniones vertidas por los diferentes protagonistas en torno a la situación actual de la educación son fruto de entrevistas sostenidas con el autor a lo largo de varios meses. Estos testimonios, que el autor agrupa y relaciona de manera hábil y coherente, se complementan con las opiniones que el propio Espejo va deslizando a lo largo del libro.
De entre todas ellas, cabe destacar un postulado que se nos muestra como la tesis principal del libro: la crítica a la deriva de la educación en España, concretada en la tendencia a reducir el papel de los profesores como transmisores de conocimiento, en favor de una educación competencial y constructivista en la que el alumno es quien lleva las riendas de su propia educación. Una tendencia que, como indican tanto el autor como muchos de los entrevistados, comenzó hace décadas y fue consagrada en la Logse y en el resto de leyes educativas aprobadas por el PSOE, y que el PP, partido al que numerosas voces achacan no preocuparse por la educación más que en los periodos electorales, no ha podido o no ha querido revertir cuando ha estado en el poder.
Como se defiende en el libro, esta corriente que aboga por reducir los contenidos en la escuela en favor de las competencias y por rebajar la exigencia a los alumnos lo hace enarbolando la bandera de la igualdad y la diversidad, entendiendo que con ello se beneficia a los alumnos de contextos más desfavorecidos. Ahora bien, como recuerdan tanto Espejo como el resto de protagonistas críticos con esta corriente, son precisamente este tipo de estudiantes los que resultan más perjudicados cuando los profesores dejan de enseñar, ya que, a diferencia de sus afortunados compañeros, estos alumnos no tienen a nadie que supla esas lagunas y tampoco pueden permitirse profesores particulares, con lo que saldrán del colegio sin los conocimientos suficientes para poder alcanzar una mejor formación y, con ello, tendrán menor libertad a la hora de poder labrar su futuro.
Ahora bien, a pesar de que el autor deja clara su posición acerca de este y de otros asuntos relacionados con la educación, debe señalarse que en todo momento su intención es huir del enfrentamiento. A pesar de lo que pueda indicar el título escogido para el libro, en él encontramos un constante llamamiento a tender puentes en un debate que cada vez está más polarizado. Un ejemplo lo encontramos en el falso dilema planteado entre innovación y tradicionalismo a la hora de impartir clase, una cuestión que el autor resuelve abogando por «ese punto medio del que inevitablemente cualquier mejora del sistema debe partir», y constatando que «al final, la clave de un buen proyecto educativo es el equilibrio, la falta de radicalidad y el rigor y compromiso con que se aborde, tanto si tiende más a lo tradicional como si tiende a lo innovador, siempre con rendición de cuentas y medición de resultados».
En el debe de la obra cabe señalar, en primer lugar, el formato escogido, caracterizado por largos párrafos y escasos márgenes, que hacen que la lectura sea algo incómoda. En cuanto al contenido, el carácter ideológico del autor le hace caer en algunas generalizaciones y visiones poco matizadas que no se compadecen con el tono equilibrado y sensato que caracteriza al libro. Esto se observa, por ejemplo, en su indisimulado desprecio hacia la escuela concertada y privada, que Espejo retrata sirviéndose de críticas cargadas de estereotipos y prejuicios, como el de ser elitista y neoliberal y el de regalar notas y títulos.
A pesar de ello, el libro constituye un testimonio de primer orden para comprender en mayor profundidad cuál es la realidad de la educación en España, cómo y por qué se ha llegado a esta situación y, lo que es más importante, qué pasos podrían darse para revertirla. El futuro nos va en ello.