Fundado en 1910
Cubierta de 'Incompetencias básicas'

Cubierta de 'Incompetencias básicas'Península

'Incompetencias básicas': un demoledor retrato de la educación actual

Damià Bardera denuncia el disparate de un sistema en el que los profesores fingen que enseñan y los alumnos fingen que aprenden

Un bombero sabe lo que se espera de él. Un médico, también. ¿Y un profesor? Tradicionalmente, de él se esperaba que enseñara a sus alumnos. Sin embargo, de un tiempo a esta parte a los profesores se les anima –o se les conmina, más bien– a dejar a un lado su función de enseñantes para convertirse en eso que la pedagogía llama «mediadores del conocimiento», un conocimiento que, al parecer, los alumnos adquieren por sí mismos.

Cubierta de 'Incompetencias básicas'

Ediciones Península (2025). 136 páginas

Incompetencias básicas

Damià Bardera

La figura del profesor se ha diluido, convirtiéndose en una suerte de malabarista del que se espera que enseñe –pero no demasiado–, que trate, motive y evalúe a todos sus alumnos de manera individualizada, que controle el aula, que haga de psicólogo e incluso de terapeuta familiar, y que todo ello lo consigne por escrito en un mar de informes y papeles que no deja de crecer.

A nadie le puede extrañar, por tanto, que los alumnos cada vez aprendan menos en el colegio, un hecho que se demuestra periódicamente en los resultados de las pruebas PISA y en un sinfín de indicadores más. Por ejemplo, en el vertiginoso y sintomático aumento del gasto en academias y clases particulares por parte de unas familias que tienen que hacer un esfuerzo extra para suplir por su cuenta lo que no se enseña en la escuela. Sin embargo, aunque cueste creerlo, esta decadencia de la educación española parece seguir siendo invisible a los ojos de los responsables del sistema, quienes en vez de achicar agua continúan decididos a hacer que el barco se hunda cada vez más.

Esta es, a grandes rasgos, la situación que se denuncia en Incompetencias básicas, un breve ensayo el que el profesor y escritor Damià Bardera realiza un retrato desolador del panorama educativo catalán y nacional por extensión. La obra, publicada primero en catalán y traducida recientemente al castellano, ha levantado una gran polvareda en el mundo de la educación, especialmente en las redes sociales, ya que supone una enmienda a la totalidad al sistema educativo actual.

Ahora bien, si se profundiza en las críticas que ha recibido la obra, se ve que muchas de ellas no van al fondo, sino que se detienen en algunas de las acusaciones que hace Bardera del sistema, y en concreto al modo en que lo hace. En efecto, el tono del autor es mordaz y en ocasiones corrosivo, y el resultado es un desolador retrato de la educación actual que no aporta propuestas de mejora ni soluciones, y que no abre puerta alguna a la esperanza.

Sin embargo, como atinadamente apunta Gregorio Luri en el epílogo a la edición en castellano, el tono del autor puede ser discutible, y quizá su análisis carezca de matices en algunos puntos, pero en ningún caso se puede decir que lo que describe sea falso. Como se demuestra a lo largo de todo el libro, Bardera no habla desde la fría comodidad de un despacho, sino desde una larga experiencia como profesor de Secundaria y Bachillerato en diferentes centros educativos, y precisamente esto hace que su análisis sea especialmente preocupante.

Nos encontramos, por tanto, ante un libro cargado de sentido común, honesta, valiente y pertinente, que sitúa a la sociedad catalana y española ante el espejo de la situación en que se encuentra la educación actual. Un motivo más que suficiente para atreverse a leerlo.

comentarios
tracking

Compartir

Herramientas