Gilles Villeneuve entra en meta en el GP de España en el Jarama
Madring
¿Por qué Madrid ha dado la espalda al circuito del Jarama y ha optado por un trazado urbano?
El mítico circuito del Jarama ha albergado nueve grandes premios entre los años 68 y 81, cuando sus motores rugieron allí por última vez
Una de las polémicas recurrentes desde que Madrid anunció su regreso al calendario de Fórmula 1 ha sido la misma: ¿por qué no recuperar el Jarama? ¿Por qué generar un lío en la ciudad cuando podría hacerse fuera de la misma?
La pregunta tiene una cierta lógica sentimental, pero muy poca desde el punto de vista de las necesidades de la Fórmula 1 actual. El problema es que el Jarama no es que se haya quedado pequeño. Es que se ha quedado muy pequeño y para la política comercial del actual dueño de la Fórmula 1 además, muy distante.
Historia viva del automovilismo
El trazado madrileño es historia viva del automovilismo español, pero convertirlo hoy en una instalación capaz de albergar un Gran Premio de Fórmula 1 exigiría una transformación prácticamente integral.
Se han llegado a ver planos para el rediseño del Jarama que mantienen la esencia
El espacio interior del circuito ni siquiera permite acomodar con comodidad los colosales camiones que hoy constituyen las oficinas técnicas de los equipos, y mucho menos los edificios de hospitality que las escuderías despliegan en las carreras europeas. En resumen: sería mas sensato construir un circuito nuevo.
Casi imposible
Para aquel que duda de lo anteriormente expuesto, a la altura de la curva de Le Mans del trazado, existe un cuello de botella que obliga en acontecimientos internacionales de menor dimensión a un GP de F-1, a colocar camiones en diagonal para conseguir que quepan. Por si esto fuera poco, el trazado necesitaría aproximadamente un kilómetro adicional para situarse en unas dimensiones homologables con la media de los circuitos actuales. Y todo ello, sin entrar en el problema quizá más evidente: los accesos y la seguridad.
El Jarama está pegado a la autopista A-1, una carretera que ya soporta una circulación muy elevada los fines de semana sin necesidad de que 100.000 personas intenten llegar simultáneamente a un Gran Premio. Descartado por tanto el Jarama, la solución parece obvia que es construir un circuito nuevo a la altura de la normativa deportiva y exigencias organizativas actuales. Pero esta solución no es tal, pues sería un pozo sin fondo de dinero público para su creación y mantenimiento.
Madring ofrece todo lo necesario sin necesidad de hacer un circuito de cero
Un circuito permanente de primer nivel requiere hoy una inversión multimillonaria y una estructura gigantesca que por desgracia, en el mejor de los casos, tendría una utilización extraordinariamente limitada.
Dos grandes premios al año —Fórmula 1 y MotoGP— no justifican por sí solos semejante infraestructura. El resto del calendario habría que llenarlo con pruebas, entrenamientos, eventos corporativos y toda una serie de actividades, que sin embargo, el Jarama con su configuración actual sí que cubre. De hecho, la mítica pista madrileña es quizá la mas rentable de España y es de titularidad privada, su dueño es el Real Automovil Club de España (RACE).
El Jarama es un circuito privado
Algunos se preguntarán entonces por qué Madrid no pero Barcelona sí puede tener ese gran circuito permanente. La respuesta es que el circuito de Barcelona-Catalunya nació hace más de tres décadas, en un contexto económico completamente diferente, y no hay que olvidar que ha necesitado inversiones continuas para mantenerse donde está. Al igual que sucede con el circuito Ricardo Tormo o MotorLand Aragón, las cuentas nunca salen en este tipo de instalaciones si no es a base de inyecciones de dinero público.
El impacto económico que producen sobre el territorio la Formula 1 y MotoGP, con una buena gestión pueden justificar esas inversiones, pero hay que ser realista, si quieres Fórmula 1 y MotoGP prepárate a perder mucho dinero, por eso la solución de Madrid tiene mucho más sentido.
Cuando se plantea un circuito urbano o semiurbano como el de IFEMA y su entorno, buena parte de la infraestructura ya existe. Hay edificios, suministros, comunicaciones, hoteles, transporte público y una enorme capacidad para generar espacios de hospitality, sin tener que levantar desde cero una infraestructura faraónica.
Infraestructura efímera
Y después está las posibilidades que ofrece hoy día la arquitectura efímera. Las tribunas, estructuras VIP, oficinas y espacios comerciales pueden ser desmontables, modulares, y reutilizables. Es precisamente lo contrario de construir una gigantesca instalación permanente que permanece vacía durante buena parte del año. Todo ello sin dejar de lado es aspecto medioambiental y la sostenibilidad.
Si 100.000 personas se desplazan una media de 25 kilómetros durante dos días la huella medioambiental que dejan es innegable.
Madring en este sentido parte de una ventaja evidente: el público puede llegar en transporte público y hacerlo sin necesidad de desplazar una auténtica caravana de vehículos hasta las afueras de la ciudad. Es cierto que cualquier gran premio genera molestias. También que una parte del trazado de Madring afecta a zonas residenciales, pero el núcleo fundamental se encuentra en un entorno dominado por oficinas, recintos feriales e infraestructuras ya existentes.