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El jugador del Getafe Mario Martín (dcha) celebra con Javi Muñoz el gol conseguido ante el Inter de Valdemoro

El jugador del Getafe Mario Martín (dcha) celebra con Javi Muñoz el gol conseguido ante el Inter de ValdemoroEFE

Goleadas constantes y bajo nivel competitivo: las dudas del actual formato de Copa del Rey

la Copa del Rey 2025 echó a rodar el pasado martes 28 de octubre y lo hizo con un total de 18 partidos, en los que se enfrentaron equipos de todas las categorías del fútbol nacional, repartidos en varios tramos horarios.

Esto viene sucediendo desde el 29 de abril de 2019, día en el que Luis Rubiales, expresidente de la Real Federación Española de Fútbol, aprobó un cambio de formato que, seis años después, sigue sin convencer y que cada vez recibe más críticas.

El exmandatario granadino decidió cambiar el funcionamiento del torneo y, gracias a esta modificación, muchos equipos modestos, de categorías inferiores, tuvieron la oportunidad de enfrentarse a rivales que en su día les parecían inalcanzables y que siempre veían por televisión. «Este modelo de Copa del Rey ha llegado para quedarse. El formato resulta muy duro para los equipos de Primera y Segunda División», defendió Rubiales en su día.

El sueño de Rubiales era ver a equipos modestos dar la campanada ante rivales de superior categoría. El objetivo era que se repitiese el famoso 'Alcorconazo' del 2009 (año en el que el Alcorcón ganó al Real Madrid de Pellegrini) Pero, con el paso de los años, está sucediendo exactamente lo contrario.

Los equipos grandes no suelen fallar en las primeras citas y, lo que es peor, es que los resultados no son precisamente ajustados. Casi siempre se suelen ver grandes goleadas debido a la diferencia de nivel que existe entre ambos y esto provoca que la emoción se diluya rápido.

El ejemplo perfecto se puede ver con el Getafe de José Bordalás. En los últimos tiempos, el equipo azulón ha tenido la suerte de jugar contra rivales muy inferiores y eso ha hecho que haya acabado los encuentros con grandes goleadas. Contra el Inter de Valdemoro, que milita en la Primera Autonómica del fútbol madrileño, el Getafe ganó por 0-11, un resultado abultado que refleja el poco nivel competitivo de esta clase de equipos, que se dan de bruces con la realidad y no logran plantar la suficiente cara como para soñar con cotas mayores.

Pero el Getafe no es el único caso. Lo mismo ha sucedido con equipos como el Villarreal, el Celta de Vigo, la Real Sociedad estos últimos años. Con el anterior formato, los partidos se jugaban a ida y vuelta y, aunque el resultado acababa siendo el esperado por el gran público, al menos había algo más de emoción, ya que había margen para remontar.

Un dato al que aferrarse

No obstante, no todo es tan malo y también hay que contar las cosas positivas. Desde el cambio de formato, sólo ha habido un bicampeón. Y ese ha sido el FC Barcelona. En el resto de ediciones, los ganadores fueron el Valencia, la Real Sociedad, el Betis, el Athletic Club y el Real Madrid.

Lo mismo sucede con los finalistas. A excepción del Athletic (que fue dos veces subcampeón bajo este formato), casi siempre ha habido un equipo distinto en la gran final del torneo del K.O. Los ejemplos más agradables para el aficionado fue ver al Mallorca y a Osasuna luchando por levantar la copa de campeón.

Estos son los únicos motivos positivos, por así decirlo. Porque, por lo demás, es difícil afirmar que este cambio de formato ha sido un éxito. Y es que en las rondas finales (a partir de octavos) casi nunca hay equipos modestos (las excepciones fueron: Ourense y Pontevedra en la 24/25; Unionistas de Salamanca en la 23/24; Ceuta en la 22/23; Atlético de Baleares en la 21/22; Alcoyano y Navalcarnero en la 20/21; Cultural Leonesa y Badajoz en la 19/20).

Por lo tanto, y aunque de vez en cuando sí se produzca alguna hazaña mediática, desde la RFEF, que ahora encabeza Rafael Louzán, deberán de barajar si este formato es exitoso o si, por el contrario, habría que volver a lo que había hace años.

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