El chico Ouhida y dos zambombazos: 15 de 15
Todo a la espera del mejor Vinicius, el mejor Valverde, el mejor Mastuantono y así. Esta vez fue titular Gonzalo, pero como el juego de sus compañeros fue mayormente lento
Que la tarde iba a ser plácida lo vimos pronto y fue maravilloso: el Bernabéu, Real Madrid y Espanyol haciéndole el pasillo a Abderrahim Ouhida, el niño que perdió a toda su familia en el terremoto de Marrakech
(2023) para que hiciera uno de los saques de honor más sentidos en la historia del estadio y de la Liga. Niño madridista, el club lo recogió tratando de que cumpla el sueño de su padre: convertirse en una persona de provecho. Cuentan que va en camino. Estas otras cosas del Madrid...
La tarde terminó con el gol sur del estadio gritando ¡Espanyol, Espanyol! porque eso de recibirle invicto y amenazando el liderato de su equipo conmueve a toda persona de bien. Invicto y tercero del campeonato y sin las trampas del segundo pese a que respiran el mismo aire. Y con todas las fuerzas de su país, comunidad, tribu o lo que mejor prefieran en su contra. Menos ayer, claro. Y como además perdió, la ovación y los gritos eran justos e inevitables.
Entre una cosa y otra sucedió lo normal: ganó el Madrid su partido más normalito del campeonato. El rival se demostró a sí mismo que defendiendo así sumará muchos puntos. Como se dice ahora compitió. Lo lleva haciendo toda la temporada con éxito notable. Lo del gol es otro cantar. No tiene un central capaz de meter uno como Militao ni por supuesto un tercio de Mbappé. Al Espanyol lo tumbaron dos cañonazos.
Ganó el Madrid porque lo que no puede ser, no puede ser y además es imposible. Su parroquia celebró que lo hiciera con esa tranquilidad, nada que ver con otras ocasiones en el estadio, Osasuna, Mallorca y Marsella. Partido no para el recuerdo pero hacen bien Xabi y su tropa en recordar el 5 de 5, la portería a cero, lo bueno que es Carreras, cero lesiones también esta vez, la mejoría de Asencio... Insisto: como arrancó la temporada, los 15 días de entrenamiento, exigía ganar y preguntar poco. Pues eso.
Todo a la espera del mejor Vinicius, el mejor Valverde, el mejor Mastuantono y así. Esta vez fue titular Gonzalo, pero como el juego de sus compañeros fue mayormente lento y el rival le puso dos y tres tíos encima, ni una mezcla de Van Basten, Ronaldo y Hugo Sánchez lo hubiera hecho mejor.
Cerca del final la placidez se rompió con la vuelta de Bellingham y Camavinga que no se si serán titulares el martes en Valencia/Levante, pero es buenísimo verlos sumarse a la causa. Una de las atracciones de este Madrid es donde y como va a jugar Jude, tipo a marcar diferencias en plan hace dos años y liberado por fin de las molestias en el hombro. Lo de Vinicius es el reto del curso. Recuperarle del todo, claro. Mucho depende de él, por supuesto. Muchísimo. Pero la nueva etapa del Madrid no puede ser la que perdió a este futbolista.
A la espera de que el Madrid sea por fin no ya un equipo, que lo está siendo marca Alonso, sino un equipo brillante. Si la cosa fue tranquila que el árbitro no tendrá video. El mayor clamor fue una tarjeta que no le mostraron al perico Dolan por entrada a Carreras y que el pueblo juzgó amarilla. Una miseria. Ah. Güler fue suplente por eso de manjar minutos y fuerzas. Su ausencia confirmó que es imprescindible en la creación.
Ganó el Madrid. Esperando el buen juego, suma puntos. Es la mejor compañía.