Motos, fútbol, Carlos… El deporte español engorda
No caigamos en la tentación de hacer de menos al rival: poca cosa es Bulgaria, esta Turquía que se llevó seis, y no doce de milagro
Muy preocupante. Te pones por la mañana con los Márquez y acabas cerca del día después con el tenis. Por el camino y entre otras cosas –la Vuelta, el pádel, Llull en Málaga– llega el fútbol.
Equivale a diez/doce horas de sillón ball. Con este panorama hay que estar muy mentalizado para salir a caminar, no les digo acercarte al gimnasio, la piscina.
Moverte es muy difícil. Te tumbas y las visitas a la nevera son inevitables. Ahora pico esto, ahora aquello. Todo bien regado. Del sillón a la mesa, de pie no come nadie. Ni cena. Miles de españoles nos levantaremos este lunes con dos o tres kilos de más. Felicísimos y más voluminosos.
Lo de las motos es un despelote: ganan todos. En el fútbol los ganamos a casi todos. En el tenis está Sinner que es la bicha, pero casi siempre también le ganamos. 10-5 a favor estamos.
Con una sonrisa felicitó el italiano a nuestro murciano. Un episodio más de otro mano a mano para la historia. Los Márquez son un bien de Dios, por cierto. La selección jugó en Turquía uno de los mejores partidos de su historia y no exagero.
No caigamos en la tentación de hacer de menos al rival: poca cosa es Bulgaria, esta Turquía que se llevó seis, y no doce de milagro, no será un primera serie, que no lo es, pero sí un equipo con buenas individualidades al que hay que ganar. ¿0-6? 0-6.
Darles este baño, hacerlo tan bien y tan bonito, obliga a presumir y gozar de este equipo tremendo. Ahora mismo, el mejor de todos. Huelga hablar de éste o de aquél empezando por Luis de la Fuente, el gran hacedor de todo esto. Son todos, sí. Oigan, que veníamos de un Mundial en el que le ganamos a Costa Rica nada más. No hace diez años de eso, no.
Lamine, Pedri, Huijsen, mi debilidad Cucurella o como ser quizá el mejor lateral zurdo sin un ruido, una mala palabra: todo ejemplar. Y Merino, claro. Tres goles y fútbol de seda. En el Arsenal juega. Lejos, como otros.
No sé… Tienen más dinero, pero estuvo aquí mucho tiempo y ninguno de los nuestros, pocos, con posibles se animó a adelantarse y ficharlo. Como a otros. Fue un recital global, una maravilla. Que ganara España lo esperábamos, ‘esto’ no.
Total, que a nueve meses del Mundial, casi ná, somos sin duda el rival del mundo. La prudencia exige decir aquello de ‘veremos’. Y cruzar los dedos por las lesiones y esas cosas. Lamine, Pedri, Huijsen, Cucurella, Merino, debutó De Frutos, homenaje al Rayo: caben todos pues todos juegan como nadie. Bueno, casi nadie.
Y Carlos. Sexto Grand Slam. El otro día me preguntaron si le veía superando los 22 de Rafa, segundo del ranking que lidera Djokovic con 24. En otro ejercicio de prudencia mi salida fue tan fácil como cobardona: muy largo me lo fiáis. Hablamos de ganar otros 16. Ya. De momento, con 22 años, Carlos le saca uno al Monstruo, 6-5.
No, tampoco me mojo después de verle cortar orejas y rabo en la Monumental de Nueva York. La respuesta es que sólo planteárnoslo explica lo tremendo que es este muchacho. Carlos VI, ¡Quién nos lo iba a decir! Total, seguiremos engordando. No hay escapatoria.