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Munuera Montero conversa con Fede Valverde (2-i) tras haberle expulsado en el derbi

Munuera Montero conversa con Fede Valverde tras haberle expulsado en el derbi madrileñoEFE

El Real Madrid observa que la tendencia arbitral creada por Negreira no ha cambiado y sigue ayudando al Barça

El Real Madrid sigue a cuatro puntos del FC Barcelona en la Liga pero observa que los arbitrajes le colocan palos en las ruedas para no ganar el título. Los colegiados se lo ponen tan difícil como se lo han puesto a lo largo de este siglo, influenciados por Enríquez Negreira, por sus designaciones arbitrales y por sus decisiones de ascensos y descensos de colegiados, que provocaron que todos los trencillas bailaran a su ritmo o eran descendidos hasta desaparecer del gremio.

La historia se repite. La vida sigue igual en el fútbol español. La casa blanca analiza que los tics arbitrales se repiten constantemente: ayudas descaradas al Barça y generación de problemas al Real Madrid. Lo que viene sucediendo desde las dos Ligas perdidas por los madridistas en Tenerife a principios de los años noventa, época en la que José Luis Núñez empezó a tratar con Enríquez Negreira. Hasta Joan Laporta reconoce que todo empezó con Núñez. Y aquí no pasa nada. En España nunca pasa nada.

Luis Rubiales echó deprisa y corriendo a Enríquez Negreira hace ocho años cuando Hacienda descubrió los pagos del Barcelona al vicepresidente de los árbitros españoles, pero la corrupción extendida durante décadas persiste en el tiempo, porque siguen los mismos perros con distintos collares.

Han entrado Rafael Louzán y Fran Soto, pero el organigrama arbitral apenas se ha cambiado pese a la 'revolución' que se llevó a cabo. El presidente de la Real Federación Española de Fútbol (RFEF) no quiere echar a los colegiados que ya dirigían partidos en la era Negreira. No realizó una limpieza general el pasado verano y no piensa hacerla. Esa limpieza podría producirse cuando hubiera una sentencia judicial o un veredicto de la UEFA que sancionaran la corrupción del arbitraje español, pero para eso habrá que esperar todavía.

El Barcelona sale beneficiado

El Real Madrid observa con desasosiego cómo se ha vuelto a ayudar al Barcelona en una jornada de Liga para que no pierda la ventaja de cuatro puntos sobre el conjunto madrileño. El Rayo Vallecano perdió en el Camp Nou porque Adrián Cordero Vega no señaló un penalti de Fermín sobre Ratiu, con el agravante de que el VAR, dirigido por Raúl Martín González, se lavó las manos en esa acción. Y es que el videoarbitraje también deja muchas dudas al Real Madrid por la era en la que lo dirigía Clos Gómez.

El exárbitro fue destituido por Rafael Louzán, pero la gestión del VAR continúa siendo igual. Nadie entiende que los responsables del VAR no intervinieran para decirle a Cordero que había penalti en la acción de Fermín sobre Ratiu. La queja del madridismo se extiende a otros dos hechos claros: Cordero no mostró la segunda cartulina amarilla a Raphinha y a Lamine Yamal frente al cuadro vallecano.

Captura de pantalla del penalti de Fermín López sobre Andrei Ratiu que reclamó el Rayo Vallecano

Captura de pantalla del penalti de Fermín López sobre Andrei Ratiu que reclamó el Rayo VallecanoDAZN

En el Real Madrid se reflexiona que por el nivel impuesto por Munuera Montero para echar a Valverde en el derbi, Cordero Vega tendría que haber expulsado a los dos delanteros azulgranas. La dirección deportiva del Real Madrid estudia con resignación dos datos arbitrales de que ocurren en la Liga que son matadores y elocuentes. El primero es que el Real Madrid es el segundo club de la Liga que menos faltas comete, 286 en total. Solo mejora ese capítulo el Barcelona, con 267 faltas señaladas en su contra.

Lo más grave es el resultado final de estos castigos: el Real Madrid ha sufrido siete expulsiones siendo el segundo equipo que menos faltas comete en el campeonato. El siguiente punto es aún más grave: es la tercera entidad con más tarjetas rojas en el torneo, solo superado por las ocho cartulinas rojas sufridas por el Rayo Vallecano y el Oviedo, que pelean por no descender. El epicentro de la polémica es que el Barcelona solo ha sufrido dos cartulinas rojas a lo largo de toda la Liga.

El Real Madrid acudió en los últimos tiempos a varias reuniones organizadas por la RFEF para tratar temas arbitrales, pero al final no firmó un documento conjunto relativo a estas cuestiones, porque opina que tienen que dejar el estamento los trencillas profesionales que han dirigido encuentros en la extensa etapa de Enríquez Negreira al mando. Lo que no admite el Real Madrid es que Rafael Louzán le dijera a Florentino Pérez que se olvidara del caso Negreira.

Por ello es imposible que el club más perjudicado por Enríquez Negreira pueda firmar un documento de una Federación y de un Comité Técnico de Árbitros (CTA) que han obviado toda la corrupción, que no quieren reconocer nada y que mantienen a la mayoría de los colegiados y de los cargos de esa larga etapa negra, una etapa ideal para el Barcelona y para el exdirigente arbitral.

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