04 de diciembre de 2022

Juan Velarde

España y la inmigración

La catedrática Solé Puig presenta en este libro noticias muy valiosas para España

En estos momentos nos encontramos con cambios fundamentales en el conjunto de la economía mundial, y naturalmente el impacto en la economía española es extraordinario. Una de las novedades fundamentales es la que se refiere al fenómeno migratorio. La catedrática de sociología de la Universidad de Barcelona, la profesora Solé Puig, ha presentado, en esta aportación, noticias extraordinarias, no solo globales, sino concretamente muy valiosas para España. Basta mencionar que en el año 2021 la OIT «calcula que en el mundo hay aproximadamente 175 millones de trabajadores migrantes, cifra muy superior a los 150 millones que calculaba para 2013» (pág. 27). Y en el caso de España, los datos son también impresionantes: «Los inmigrantes llegados a España de forma ilegal, en lo que va de 2021, superan las 28.700 personas, un 51 % más que en el año anterior», y éste es un índice complementario de lo que supone el global de los emigrantes que existen consolidados en España, esto es, a partir del cambio sucedido desde 1970, porque hasta entonces, España era un típico país de emigración, primero hacia América y posteriormente hacia Europa.

REAL ACADEMIA DE CIENCIAS MORALES Y POLÍTICAS, MADRID, 2022 / 159 PÁGS.

Migraciones

Carlota Solé Puig, texto del ingreso de recepción como Académica de número.

Y un dato significativo que se señala en la pág. 42: «Aumenta, por otro lado, el autoempleo entre los inmigrantes, como consecuencia de la escasez de empleo como asalariados». Otro dato complementario es que la «incorporación de muchas mujeres extracomunitarias a la realización de … actividades de cuidado de tareas del hogar, favorece, enormemente, la participación laboral de mujeres autóctonas en actividades productivas acordes a su nivel de formación académica o profesional». Naturalmente, esto significa mucho desde el punto de vista económico y también sociológico.
Es interesante saber que la población de origen extranjero se concentra en las comunidades autónomas más pobladas, como Madrid, Cataluña, Andalucía y Comunidad Valenciana. En esas comunidades coinciden proyectos migratorios que priorizan disfrutar de una calidad de vida vinculada al ocio y descanso (jubilados del norte de Europa) y proyectos migratorios orientados a la vida laboral (extracomunitarios oriundos mayormente de Latinoamérica y norte de África). La concentración en las áreas urbanas alcanza el 80 % de los inmigrantes, frente a sólo el 20 % que se ubica en zonas rurales, porque «el entorno urbano ofrece mayores oportunidades vitales, mayor oferta de bienes y servicios y mejores perspectivas laborales» (pág. 57). Hay que añadir (pág.58) que «en general, para prácticamente todos los sectores económicos, las tasas de paro de los inmigrantes son más elevadas que las de la población autóctona». «En 2018, la tasa de paro de las personas de nacionalidad extranjera (incluyendo las de doble nacionalidad) es del 21,5 %, frente al 14,1 % de las de nacionalidad española». Surge, por lo tanto, la cuestión de si la «discriminación en la contratación de los inmigrantes existe en España, al igual que en muchos otros países europeos y occidentales, con situaciones que explican esto, concretamente, culturales hacia las minorías étnicas y, en virtud de ello, «seleccionan a los trabajadores al contratar, siguiendo sus pautas psicológicas de prejuicios y estereotipos respecto a la supuesta incapacidad e ineficiencia de los inmigrantes para llevar a cabo determinadas tareas productivas» (pág. 58).
Y como se ha señalado, conviene tener en cuenta que en España, además de los inmigrantes dedicados a contribuir en nuestra población activa existe los procedentes, de la Unión Europea que son jubilados, que prefieren la residencia en España, y también personas con situación irregular laboral. Se indica, a través de un estudio cualitativo sobre extranjeros residentes en España mayores de 50 años –por temporadas o permanentemente en los costas levantinas, andaluzas y los dos archipiélagos españoles, y con vivienda en propiedad en el país de origen–, constituyen núcleos importantes que «a través de sus relaciones sociales cotidianas, crean un nivel de confianza en las Instituciones españolas y el voto en las elecciones municipales».
También existen inmigrantes en situación laboral de irregularidad, o sea «los extranjeros que no cumplen con los requisitos administrativos regulares de contrato de trabajo, estancia o residencia». Muchas veces, la irregularidad es el resultado de permanecer en España sobrevenido, «es decir, de permanecer … una vez expirados los visados de entrada, como turistas» (pág. 82).
La profesora Solé Puig también expone, en relación a la posible oposición a la llegada de inmigrantes, lo que ocurre con el problema creciente de los populismos, en las págs. 97-107. Estas nuevas corrientes políticas tienen influencia evidente respecto al fenómeno migratorio, y están situadas en la extrema izquierda –llegando, ahora mismo, en el Gobierno de España, a tener un peso político notable–, y en la extrema derecha. Su análisis es valiosísimo.
Finalmente, expone ampliamente datos importantes acerca del grado de optimismo –según el continente de procedencia–, que tienen sobre el futuro de España y sobre su particular futuro profesional. Sobre ambas cuestiones, el mayor optimismo lo muestran los procedentes de Asia e Hispanoamérica; y son nada o casi nada optimistas los africanos.
  • Juan Velarde Fuertes es catedrático emérito de Economía Aplicada de la Universidad Complutense

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