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El  presidente de BBVA, Carlos Torres, durante la jornada sobre Catalunya 'Hacia un crecimiento sostenible.

El presidente de BBVA, Carlos Torres.David Zorrakino / Europa Press

El apoyo de fondos como Blackrock, clave para que el BBVA siga adelante con la opa de Sabadell

Fuentes bien informadas del sector financiero señalan que el consejo extraordinario convocado por BBVA tras conocerse el pasado martes la decisión del Gobierno sobre la opa al Sabadell no salió nada bien a la entidad vasca.

El consejo se dividió entre los que estaban a favor y en contra de seguir adelante con la operación, y al no haber consenso, la entidad se escudó en que la reunión había sido para aprobar la emisión de unos bonos. Al parecer se oyeron voces que pusieron nervioso al presidente de la entidad, Carlos Torres.

El hecho es que, ante esta falta de acuerdo, el directivo ha estado apretando a los fondos, entre los que destaca Blackrock -mayor accionista del BBVA con el 6,8 % y del Sabadell con el 6,7 %-, para seguir adelante con la operación, y su apoyo ha servido para convencer finalmente al consejo y seguir adelante con la opa. Torres, desde luego, quería continuar, ya que ha sido el principal impulsor de la oferta de compra.

El Gobierno añadió una vuelta de tuerca más el pasado martes. La obligación de mantener las entidades separadas durante al menos tres años con posibilidad de dos más restringe la posibilidad de obtener las sinergias esperadas a corto plazo, y por ello el BBVA y sus accionistas estaban pensando más si merecía la pena seguir adelante.

Si la posibilidad de cerrar sucursales, reducir plantilla o unificar las plataformas tecnológicas es limitada, las ventajas de la operación se reducen. Si además BBVA tiene que desembolsar metálico, aún se complica más. Al haberse convertido en negativa la prima inicial que ofreció en acciones, fuentes del mercado estiman que tendrá que ofrecer unos 2.000 millones por el riesgo de Turquía y México, a los que habría que unir otros 2.000 ó 3.000 millones en dividendos si finalmente se vende TSB, el banco inglés del Sabadell.

Barclays puede dar la sorpresa con TSB

El Banco de Santander dio ayer a conocer su oferta de 2.690 millones de euros por el banco inglés del Sabadell, el TSB, según adelantó la agencia Reuters. El Santander quiere comprar el TSB, pero no por una oferta que sea demasiado alta, según fuentes del mercado. De ahí que Barclays pueda dar la sorpresa.

Fuentes financieras estiman que la oferta de Barclays será superior a la del Santander, en torno a los 3.000 millones de euros, y que entonces el banco español declinará, aunque tendría la posibilidad de subir su oferta al ser el primero que la ha presentado.

Expertos financieros apuntan que tendría todo el sentido que Barclays se llevara el gato al agua, pues encaja perfectamente con la consolidación de su posición en el Reino Unido.

La decisión de si Sabadell vende o no TSB se sabrá antes del 25 de julio, fecha de la presentación del plan estratégico de la entidad catalana, según anunció el consejero delegado del banco, César González-Bueno.

La venta o no de TSB parece no haber influido finalmente en la elección de BBVA sobre si merecía la pena o no seguir adelante con la opa. González-Bueno ya había dicho que la decisión sobre TSB no influía en la opa. BBVA seguirá adelante. Como comentábamos en este artículo, los inversores podían esperar cualquiera de las dos decisiones: que siguieran adelante y que si los accionistas la aprueban les sirva para diluir en su balance el riesgo de Turquía y México, o abandonar y lanzarse a por otro banco europeo con el mismo objetivo de diversificar el riesgo. El BBVA ha optado por seguir adelante, y si lo hace es porque piensa que puede ganar. Ahora solo falta que la Comisión Nacional del Mercado de Valores (CNMV) apruebe el folleto y los accionistas del Sabadell decidan si venden o no sus acciones al BBVA.

Como adelantábamos en este artículo hace dos meses, la solución finalmente ha sido salomónica. El Gobierno no ha impedido la compra porque no podía hacerlo, y la condición que ha impuesto después de las duras exigencias de la CNMC es considerada aceptable para ambas entidades. La marca Sabadell en principio no desaparecería, algo que satisfaría a los catalanes, y al BBVA no le incomodaría, en buena medida porque el impuesto a los bancos es progresivo con el tamaño. Si mantienen el funcionamiento por separado como ha exigido el Gobierno, la nueva entidad no llega a constituirse, y BBVA pagará menos impuestos solo por BBVA que por una nueva entidad que aglutine a ambos. Por otra parte, los expertos del mundo financiero no ven sentido a esta operación si no acaba en fusión.

A partir de aquí, hay que ver si los accionistas del Sabadell deciden vender sus acciones, algo a lo que se inclinarían con más facilidad si reciben algún incentivo adicional por parte de BBVA, y luego ver cómo la entidad vasca lidia con las condiciones impuestas hasta que consiga obtener los beneficios que espera.

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