(Dos empleadas atienden en la frutería del Mercado de Abastos
El raquítico parque empresarial español: la burocracia obliga al 93 % de las compañías a tener menos de diez trabajadores
España cuenta con un raquítico parque empresarial, y es que casi el 93 % de las compañías de nuestro país tienen entre cero y diez trabajadores, es decir, son micropymes, según los datos difundidos por el Ministerio de Industria correspondientes al mes de mayo. Las grandes empresas, que son las que tienen una mayor productividad y generan una mayor riqueza, apenas representan un 0,2 % del total.
Desde la Confederación Española de Pequeña y Mediana Empresa (Cepyme) siempre han alertado del problema de tamaño que tiene nuestro país. Si el tejido empresarial aumentase, el PIB se incrementaría 5 puntos, y se recaudarían 20.000 millones de euros más. Además, se crearía más empleo, concretamente un millón más.
Nuestro país no estaría menos expuesto a crisis financieras, pero sí a los efectos que estas traen consigo. Y es que, debido a su tamaño y al dinero que generan tienen menos facilidades para acceder al crédito y presentan un mayor nivel de morosidad, tal y como se alerta en numerosos estudios del Banco de España.
Pero no les compensa crecer. A partir de los 50 empleados –cuando ya se consideran pymes– las cargas burocráticas, administrativas y contables de las empresas se disparan. Además, las sanciones por incumplir esas obligaciones pueden alcanzar, en los casos más graves, los 225.000 euros, e incluso superar el millón de euros.
El riesgo sancionador es el más evidente, pero no el único, porque «las empresas también se exponen a reclamaciones individuales y colectivas, recargos de prestaciones, indemnizaciones y daños reputacionales que pueden comprometer seriamente su viabilidad», alertaba Alejandro Duque, abogado de derecho laboral en RSM Spain, organización internacional de servicios de auditoría.
Más allá de las sanciones, la Inspección de Trabajo intensifica su control a partir de este umbral y muchos convenciones colectivos agravan las obligaciones a partir de los 50 empleados. «Esta situación lleva a muchas empresas a frenar nuevas contrataciones para no superar el umbral, contribuyendo al reducido tamaño medio de las compañías en España, estancando su crecimiento», subraya.
Situación similar en la UE
Este problema no solo ocurre en España, también está extendido a la Unión Europea (UE). Según los últimos datos de Eurostat, correspondientes al año 2022, el 99 % de las empresas de la UE eran pequeñas y medianas empresas, y empleaban a casi dos tercios de la población activa de la economía empresarial de los veintisiete. Y el 93 % de ellas tienen entre cero y diez trabajadores.
Eslovaquia (97,5 %), Países Bajos (97 %), Chequia (96,4 %), Hungría (96,2 %) y Francia (96,2 %) muestran el mayor porcentaje de empresas con menos de diez trabajadores de toda la UE, frente a Alemania (84 %), Luxemburgo (88,1 %) o Austria (91,7 %).
Desde el Ejecutivo comunitario son conscientes de que es lo que lastra el crecimiento empresarial, por ella a comienzos de este año han adoptado nuevas propuestas para reducir la burocracia y simplificar las normas de la UE para la ciudadanía y las empresas.
De hecho, la Comisión Europea abrió en enero un expediente a España y otros cuatro Estados miembro por retrasos en la transposición a su legislación nacional de otra directiva contable que buscaba aliviar de carga burocrática a las empresas de menor tamaño para reducir también el impacto de la inflación.