La paradoja del desempleo: el paro baja mientras las prestaciones se disparan
Es sorprendente y difícil de explicar, pues lo lógico sería que, con la disminución del desempleo, las prestaciones fueran reduciéndose progresivamente
En España tenemos un Ministerio con nombre rimbombante: Trabajo y Economía Social. Uno podría pensar que, además de gestionar salarios, convenios e inspecciones de trabajo –que cada día están más en boga–, una parte del trabajo del estaría volcada en impulsar cooperativas, mutualidades, empresas de inserción o sociedades laborales, es decir, ese sector que la propia Ley 5/2011 define como economía social.
La realidad es otra: ni rastro de un plan ambicioso ni cifras de inversión que hagan honor a la mitad del nombre del cargo. La «Economía Social» parece ser para el Ministerio lo que un florero es para un salón: decorativo, anecdótico y siempre en segundo plano.
Mientras la titular del ramo acumula titulares sobre reformas laborales, ninguno aborda las inspecciones de trabajo que sufren las pymes. La parte de su cartera dedicada a la economía social se limita a notas de prensa esporádicas y ayudas testimoniales.
Lo que podría ser un motor de empleo estable, participación ciudadana y desarrollo local se ha convertido en una etiqueta vacía. El cargo suena bien… pero detrás hay más marketing que política.
Algo similar ocurre con los datos del paro, que generan titulares y primeras páginas en los medios del país. Raro es el mes en que los medios afines al Gobierno no colocan a Yolanda Díaz en portada al presentar la reducción del paro oficial.
El Ministerio se niega a facilitar los datos oficiales de los fijos discontinuos que se encuentran parados, aunque sea simplemente para elaborar estadísticas. Hasta la última reforma laboral, esta figura era prácticamente residual; desde la Orden de 11 de marzo de 1985, los fijos discontinuos se excluían de las estadísticas de paro oficial, y todos los gobiernos han usado esta excepción hasta ahora. Esta figura, sin embargo, se ha vuelto necesaria para conocer cuántos trabajadores están sin empleo, buscando trabajo o percibiendo prestaciones.
Por eso, hoy tenemos una de las paradojas más llamativas de la economía española: el paro baja, pero el gasto en prestaciones por desempleo se dispara.
En los seis primeros meses del año, el paro ha disminuido sin excepción. Todos los meses han mostrado descensos, unos mayores y otros menores, pero nunca un aumento. Otra paradoja.
Ahora veamos lo que sucede con las prestaciones por desempleo, también publicadas por el Ministerio de Yolanda Díaz y sobre las que nunca se convoca rueda de prensa ni abren medios o informativos subvencionados.
En todos los meses el gasto ha subido, alcanzando un acumulado de 12.154 millones, con un incremento del 6,8 %. Si la tendencia se mantiene, el año cerrará en 24.700 millones, la cifra más alta desde 2020 y superando incluso los niveles de 2021.
Es sorprendente y difícil de explicar, pues lo lógico sería que, con la disminución del desempleo, las prestaciones fueran reduciéndose progresivamente. En diciembre de 2024, el paro oficial era de 2.560.718 trabajadores; en los seis primeros meses del año, se ha reducido en 155.286 personas.
Algún día, desde la sociedad civil, habrá que empezar a cuestionar las paradojas de la Economía Social de este Ministerio. Por lo que parece, Yolanda Díaz cree que reducir el paro y pagar más prestaciones constituye Economía Social.