De cada 100 euros de riqueza, este Gobierno solo destina 29 céntimos a inversión civil
En siete años, la dejadez y la falta de gestión han llevado al sistema ferroviario al borde del colapso y las carreteras al siguiente en la lista
Agosto está siendo un mes caluroso, como casi todos los agostos. Y lo está siendo por el calor y por las noticias permanentes de que los trenes se paran: algunos por problemas técnicos –como el de un modelo de tren en concreto de Talgo, que está fallando más que una escopeta de feria– y la mayoría por problemas de suministro eléctrico, en las vías y en las catenarias.
El fallo ya es sistémico; no son problemas coyunturales: falla todo. Nuestro sistema ferroviario hoy es un enfermo terminal, con el problema añadido de que nuestras carreteras están «cancerosas» y necesitan una intervención inmediata para evitar entrar en la misma fase que el sistema ferroviario. Incluso los aeropuertos han empezado a notar molestias y deberían hacerse un chequeo, porque algo no funciona a la perfección.
La gran pregunta que debemos hacernos es cómo hemos llegado a esta situación. La respuesta es simple: por dejación, falta de interés, falta de objetivos claros y una incompetencia evidente en los puestos clave con responsabilidad en esta área.
El hecho de que un gobierno no tenga estabilidad parlamentaria y, al no querer realizar elecciones, deba negociar todo con múltiples socios que tienen intereses diferentes a los del propio gobierno, conlleva una dejación absoluta de las actividades importantes, porque siempre hay que estar negociando y cediendo para sacar el día a día adelante.
Por otro lado, si además se pone al frente del ministerio responsable de los ferrocarriles, las carreteras y los aeropuertos a un presunto chorizo como José Luis Ábalos, cuya mano derecha era un portero de discoteca preocupado por levantar dinero a base de mordidas para él, para el jefe y, presuntamente, para la organización mafiosa en que parece haberse convertido hoy el partido… pues, de esos polvos, estos lodos.
Si quien le sustituye dedica media jornada al teléfono móvil –y, como cuentan por ahí, también de forma indirecta con otras cuentas– dando mamporros a diestro y siniestro contra todo lo que se mueve, y la otra media jornada a mover papeles, lo que le corresponde hacer como ministro no se hace ni se gestiona. Estas son las cifras de la inacción de Óscar Puente, el ministro que prefiere tuitear a gestionar.
Por si alguno tiene dudas de que esto es lo que ha pasado en nuestro país, hoy les voy a mostrar el gasto ejecutado y pagado dedicado a la inversión civil, obtenido de los informes de la Intervención General de la Administración del Estado. Veremos todo lo que hemos dedicado a esta partida y lo compararemos, primero, con el gasto público total y, segundo, con el PIB a precios corrientes.
Los datos demuestran cómo hemos llegado hasta aquí. En total, le hemos dedicado a inversión civil 26.915 millones de euros, siendo el año que más se destinó a esta partida el 2024, con 5.141 millones. El total del gasto en este mismo período ha sido de 4,26 billones de euros. Hemos pasado del 0,55 % del gasto público en 2018 al 0,71 % en 2024, con una media del 0,63 %.
Es decir, de cada 100 euros gastados, solo hemos dedicado 63 céntimos a inversión civil. Una cifra que se ha demostrado no solo insuficiente, sino que ha llevado a la letalidad al sistema ferroviario y ha puesto al borde del colapso el sistema de carreteras, autovías y autopistas.
Si comparamos estas cifras con la generación de riqueza de nuestro país, medida a través del PIB nominal, el panorama es igualmente preocupante. Mientras la inversión civil suma en estos 7 años 26.915 millones de euros, la riqueza generada suma 9,29 billones de euros. Hemos pasado del 0,23 % del PIB nominal en 2018 al 0,32 % en 2024, con una media del 0,29 %.
Lo que significa que, de cada 100 euros de riqueza, solo destinamos a infraestructuras y al resto de obra civil 29 céntimos de media.
Y, encima, conociendo desde hace ya dos años que nuestras infraestructuras ferroviarias estaban a punto de colapsar, el esfuerzo del ministro actual sigue estando centrado en su móvil. Entre otras cosas porque, en el primer semestre de 2025, la obra civil se ha llevado 1.849 millones de euros, lo que supone solo un 0,22 % del PIB.
Una inversión a todas luces insuficiente que nos llevará a que, definitivamente, nuestro sistema ferroviario colapse, se muera y deje de funcionar. Y así, un problema menos del que preocuparse y del que ocuparse. Total, se está mejor con el móvil criticando a todo el mundo y sin admitir ni una sola crítica.
La falta de interés, de objetivos claros y la incompetencia no solo han quedado manifiestamente probadas, sino que, además, no hay nadie al frente de este timón que sepa lo que hay que hacer.
Óscar Puente, desde luego, no va a resolver los problemas que tenemos. Entre otras cosas, porque para ello hay que trabajar, y eso no parece entrar en su forma de vida. Lo suyo es la pelea y, si es a base de móvil, hay que reconocer que es bueno y mordaz. Pero con esa actitud y esas aptitudes, no resolveremos ni un solo problema; al contrario, seguirán aumentando semana a semana, hasta la muerte total de nuestros ferrocarriles.
Claro que, a lo mejor, es lo que quieren.