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Análisis económicoJosé Ramón Riera

España, el segundo país con mayor déficit sobre el PIB de la UE, por delante de Francia

España tiene un problema muy serio de cara al futuro y es que carecemos de estrategia como país, que no sabemos que queremos ser y no lo sabemos porque después de siete años de desgobierno estamos totalmente desorientados

Acaba de publicar Eurostat las estadísticas del segundo trimestre de gasto público, deuda y déficit. Al analizar los resultados del déficit contable del segundo trimestre, he tenido una sensación de malestar estomacal y me he tenido que preparar una infusión de manzanilla.

He descargado la información y la he clasificado de mayor a menor y me he encontrado que, en porcentaje, España ha tenido un déficit sobre su PIB, modificado al alza por el Instituto Nacional de Estadística (INE) de Elena Manzanera, de un 6,5 %.

He dicho infusión de manzanilla, así que no soy sospechoso de estar «bebido». Han leído correctamente, España ha alcanzado en el segundo trimestre un déficit del 6,5 %, medio punto por encima de Francia, que es ha sido el ganador de la medalla de bronce. El peor país ha sido Polonia con un 7,7 %, generado fundamentalmente por su inversión en Defensa ante el temor de un posible conflicto con la Rusia de Putin.

Los polacos odian a Rusia, porque han estado bajo su presión política y sufrieron en sus carnes el modelo político comunista, hablarles a los polacos de una posible alianza con Rusia es embravecerles. Pero lo preocupante no es Polonia, que también, porque no hay quien sostenga este déficit del 7,7 %.

Lo preocupante es que en este último trimestre en el que se ha anunciado a bombo y platillo que nuestra economía está on fire (que va como un cohete), se produzca simultáneamente un déficit contable del 6,5 %. Bien es cierto que en nuestro segundo trimestre se pagan extras, pero ese dinero también vuelve a la economía en modo consumo.

Nosotros también estamos desmadrados en gasto público, a pesar de no tener presupuestos generales, porque el Gobierno utiliza el modelo de ampliación de créditos extraordinarios todas las semanas que se aprueban en Consejos de Ministros, sin pasar por la Cortes, para hacer lo que le da la gana con el gasto público, tal es así que en este segundo trimestre nos hemos ido a ser el segundo peor país de la UE, en este apartado tan vital para un país.

La Comisión Europea está tratando de que todos los países traten de volver a la senda del Tratado de Maastricht, en la que el déficit no supere el 3 % del PIB y tratando de que la deuda vuelva a un máximo del 60 % del PIB, para lo cual se necesita que el déficit sea inferior al 3 % durante varios años.

Tanto la UE como la Zona Euro han conseguido que el conjunto de los países esté en el 2,5 % en este trimestre, gracias a que haya 11 países en superávit, entre ellos, los dos recatados durante la crisis financiera del 2008 al 2013, que vivieron en sus carnes lo que significa un rescate. Así, Portugal ha tenido un superávit del 1,9 % y Grecia del 3,2 %.

Si 11 países, han conseguido tener superávit y no se han producido conflictos en las calles, significa que se puede conseguir. Simplemente es una decisión política de administrar con sentido común las finanzas públicas.

Por otro lado, la gran Alemania, que sabemos que no crece lo que se espera de ella, sólo ha generado un déficit del 1,1 % y la Italia de Meloni un 2 %.

Irlanda, que posiblemente es el país que mejor está funcionado de toda la UE, ha generado un superávit del 1,3 % y los holandeses solo han tenido un déficit del 0,2 %.

España tiene un problema muy serio de cara al futuro y es que carecemos de estrategia como país, que no sabemos que queremos ser y no lo sabemos porque después de siete años de desgobierno estamos totalmente desorientados.

Ya no somos atractivos para la inversión extranjera, las Inversiones Reales del Gobierno son prácticamente nulas a pesar de los Fondos Europeos que no sabemos en qué se gastan, ni a quien le llegan, los empresarios tienen puesto el freno de mano en la inversión, salvo la que sea totalmente necesaria, porque la presión fiscal no para de subir y las expectativas empresariales son malas ya que la incertidumbre política se consolida como el principal riesgo para la economía española.

Pero el gasto público no para de crecer. En los seis primeros meses del año la cifra ha llegado hasta los 364.361 millones, un 6,1 % más que nos ha llevado a esta situación, que ha sido generar un déficit del 6,5 % sobre el PIB.

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