Varias personas toman algo en una terraza en Trujillo.
El veto del Gobierno a la publicidad del alcohol amenaza con dejar sin bares a media España
La nueva ley de Sanidad prohíbe el patrocinio y la publicidad de bebidas alcohólicas en entornos con menores
El nuevo proyecto de ley de Sanidad pretende proteger a los menores del alcohol, una medida bienintencionada pero que puede tener efectos nefastos para la hostelería de nuestro país. Un estudio advierte de que el veto a la publicidad y el patrocinio de bebidas alcohólicas podría tener un impacto en nuestra economía de hasta 1.680 millones de euros y dejar sin bar a centenares de pueblos rurales.
Los patrocinios de las grandes fabricantes y distribuidores de bebidas alcohólicas dibujan un singular paisaje en todas las localidades de nuestro país. Pero para los establecimientos, una sombrilla, unas sillas o un simple cartel suponen la diferencia entre subir o no la persiana cada día. Sin embargo, la nueva ley del Ministerio de Sanidad amenaza con poner coto a este escenario.
El Gobierno ha remitido a las Cortes el Proyecto de Ley para la prevención del consumo de bebidas alcohólicas en menores, impulsado por la ministra Mónica García. La norma prohíbe el consumo en espacios donde haya presencia mayoritaria de menores y veta la publicidad, el patrocinio y cualquier tipo de comunicación comercial de bebidas alcohólicas en un radio de 150 metros de colegios, hospitales o parques infantiles. En la práctica, esto afectará a miles de bares y restaurantes que utilizan mobiliario con logotipos cerveceros o que reciben apoyo en fiestas y eventos locales.
Según la ministra, el objetivo es «crear entornos seguros y saludables para la infancia y la adolescencia». Tras la aprobación del texto en el Consejo de Ministros, García aseguró que el alcohol «es la sustancia más consumida entre jóvenes de 14 a 18 años» y que «no existe una cantidad segura de alcohol de cualquier tipo que no implique un impacto negativo en la salud».
Sin embargo, y a pesar de las buenas intenciones, el sector hostelero y turístico teme que el daño económico sea notable. Un informe elaborado por la consultora Análisis Económico Integral (AEI) para Cerveceros de España y Hostelería de España estima que la retirada de publicidad y patrocinio supondría una pérdida de entre 900 y 1.176 millones de euros en valor añadido bruto y la destrucción o precarización de hasta 10.200 empleos.
El sector calcula que la eliminación de patrocinios tendrá un efecto de hasta 1.680 millones de euros en el PIB
Por cada euro gastado, la hostelería genera hasta 1,8 euros adicionales en agricultura, logística o transporte. El estudio calcula que la eliminación de los 600 millones anuales que el sector cervecero invierte en apoyo a bares, eventos y festejos populares provocará un efecto dominó de hasta 1.680 millones de euros menos en producción, el equivalente al 0,1 % del PIB.
El golpe se extendería también a los festivales, clubes deportivos y fiestas patronales, muchos de los cuales dependen de patrocinios cerveceros para financiar parte de sus actividades. Sin ese respaldo, buena parte de los eventos «dejarían de celebrarse o requerirían financiación pública», advierte AEI.
Los bares rurales, en el punto de mira
El impacto sería especialmenet devastador en la España interior, donde un bar es mucho más que un negocio. La retirada del patrocinio –que incluye mobiliario, equipamiento o aportaciones a fiestas– podría comprometer la supervivencia de unos 1.000 bares tipo micropyme, muchos de ellos en municipios con un único establecimiento. «Pueblo sin bar, pueblo cerrado», resume el informe, que advierte de que más de 200 pueblos podrían quedarse sin su único local de hostelería.
En los pequeños municipios, estos negocios operan «más por rentabilidad social que económica», y cualquier pérdida de ingresos o aumento de costes «puede precipitar su cierre definitivo». En pueblos de Castilla o Aragón, donde el bar funciona como oficina improvisada, tienda y centro social, perder ese apoyo equivaldría a perder un servicio esencial.
Bar en el municipio de Frías, Burgos.
Sin evidencia de eficacia
A diferencia de los impuestos o las restricciones de venta, el informe señala que no hay evidencia empírica que relacione la publicidad exterior de alcohol con el consumo de menores. «El patrocinio busca alterar la demanda relativa entre marcas, no aumentar la demanda total», subraya AEI. Por ello, el beneficio sanitario esperado es incierto, mientras que el coste económico es inmediato y medible.
La hostelería advierte de una «desproporción evidente» entre el daño y el supuesto beneficio. «Se pretende proteger a los menores, pero se castiga a sectores legales y esenciales para la economía local», recoge el documento.
Por ello, abogan por «buscar un equilibrio regulatorio» que no penalice la actividad hostelera y cultural. En entornos rurales, el veto a la publicidad «no reducirá el acceso de los menores al alcohol», pero sí «reducirá la visibilidad y la viabilidad de negocios que sostienen la vida social de sus municipios».