Murtra se lía con Ortuzar y la ex asesora de Salazar y atasca la transformación de Telefónica
Los nombramientos políticos se multiplican mientras la compañía sufre un expediente de regulación de empleo y sigue a la espera de alguna compra que le haga ganar tamaño e ilusione de nuevo a los accionistas
El presidente de Telefónica, Marc Murtra, flanqueado por dos de sus fichajes más recientes: Andoni Ortuzar y Macarena Álvarez.
Fuentes bien informadas dicen que hay un creciente mal ambiente en Telefónica. Es algo que puede parecer normal teniendo en cuenta que la empresa está en medio de un expediente de regulación de empleo (ERE), pero hay hechos como los acaecidos esta semana que aumentan la sensación de malestar.
El primero fue saber que Macarena Álvarez, recientemente contratada como gerente de Comunicación como adelantó en exclusiva El Debate, había sido colaboradora cercana de Francisco Salazar, el ex hombre confianza de Pedro Sánchez que está siendo investigado por acoso.
El nombramiento de Ortuzar no ha sido un premio al PNV, sino a la relación anterior que mantenía con Murtra
El segundo ha sido el nombramiento de el ex presidente del PNV, Andoni Ortuzar, como consejero de Movistar Plus. Aunque en algunos medios se ha calificado de político el nombramiento, la realidad es que no lo ha sido en el sentido que se dice. El ex presidente del PNV tiene muy mala relación con el actual, Aitor Esteban, de modo que el premio no puede haber venido por ahí. Obedece a la buena relación que Ortuzar mantiene desde hace tiempo con el actual presidente de Telefónica, Marc Murtra. Esta cercanía proviene de los tiempos en los que Murtra se dedicaba a la política en el PSC -Partido de los Socialistas Catalanes-, antes de que llegara a la presidencia de Indra en 2021.
En cualquier caso, como ha ocurrido en tantos casos de políticos que han aterrizado en consejos de administración de empresas, no se entiende muy bien el nombramiento de Ortuzar. Su trayectoria profesional no avala en opinión de muchos el que se le otorgue la posición de asesor especialista que se espera en un miembro de un consejo de administración.
Hay quien lo justifica por sus nueve años al frente de la Radio Televisión Pública Vasca (EITB) o por el tiempo en que fue consejero de la operadora Euskaltel. Incluso algunas fuentes piensan que ha desempeñado un buen trabajo en la función pública, y que por eso se le puede premiar con el paso a un buen puesto en el ámbito privado, en este caso relacionado con su profesión de periodista; pero incluso el propio Ortuzar se mostraba en el año 2015 en el Foro Nueva Economía públicamente contrario a las puertas giratorias.
Todo apunta a que el nombramiento de Ortuzar ha sido otro error de Murtra, como antes lo fueron el fichaje de Macarena Álvarez y el «ascenso» de Javier de Paz
Todo apunta a que el nombramiento de Ortuzar puede haber sido un nuevo error de Murtra, como seguramente antes lo fue de manera aún más clara la llegada de Macarena Álvarez y previamente la designación de Javier de Paz como adjunto al presidente.
La salida del consejo de administración de Telefónica de Javier De Paz, que desde 2007 había sido el representante de Zapatero en la compañía, no tenía por qué ser premiada con el puesto de adjunto al presidente. Aunque esa posición carece de funciones y De Paz ha perdido todo el poder que tenía, no deja de ser feo estéticamente. Muchos lo consideraron al principio un ascenso de De Paz, aunque en realidad no es así.
En cualquier caso, otro error de Murtra: De Paz, Macarena Álvarez, Ortuzar y, en medio de todo ello, un plan estratégico que no ha convencido a nadie.
Prueba de ello es que el precio de la acción sigue estancado en los 3,7 euros, algo por encima de hace un mes, cuando se presentó el plan estratégico (un 2,03 % más), y con una caída del 6,92 % desde que Murtra fue nombrado presidente en enero de 2025.
Se criticaba a su predecesor, José María Álvarez-Pallete, por el desplome del valor de la compañía en Bolsa, pero la realidad es que hoy en día vale aún menos: sigue en casi 21.000 millones de euros. Inditex, por poner un ejemplo de otra gran empresa española, vale 172.000 millones.
Telefónica y Murtra siguen esperando un revulsivo que levante el valor de la compañía en Bolsa. Podría haber sido la defensa, pero ya se ve que el Gobierno quiere que Indra se lo lleve todo, o podría ser la compra de otra gran teleco europea que la convirtiera en un gigante continental, pero sobre esa operación sigue sin haber noticias. En buena medida se explica porque aseguran haber heredado una situación financiera peor de la prevista.
Mientras tanto, el expediente de regulación de empleo sigue avanzando con cierta satisfacción por parte de los sindicatos y con el objetivo de que esté cerrado antes de Nochebuena. En principio dejarán la compañía entre 5.000 y 6.000 empleados.
Si concluye en esas fechas, podrían enfocar el nuevo año con los deberes ya hechos en ese sentido, pero el mercado esperará entonces algún paso importante. Algunos empiezan a impacientarse, porque Murtra cumple en breve un año en el cargo.
Al mismo tiempo están cambiando algunas cosas en la sede central que, aunque son pequeñas, parecen sembrar cierto malestar en la plantilla. Una de ellas ha sido que han dejado de estar algunos de los cocineros de toda la vida, muy apreciados por los empleados, y ha entrado en la planta uno el catalán Ramón Freixa, con los consiguientes cambios en cuberterías, manteles, etc. También llama la atención la instalación de taquilleros en la primera planta, en donde está Presidencia, para dejar el móvil. Hay quien lo ve como una muestra de preocupación excesiva por la seguridad en esta nueva época.
Son pequeñas y grandes cosas que pueden ir minando la confianza en Murtra. Desde luego que está a tiempo de reaccionar, pero si no lo hace, no hay que olvidar que hay candidatos revoloteando para hacerse con su cotizado puesto. Entre ellos está el vicepresidente, Carlos Ocaña, muy cercano a Pedro Sánchez, como ya hemos contado previamente en El Debate.