Un poste eléctrico en Barcelona.
Un ajuste de Red Eléctrica tras la caída de las renovables despierta el temor a un nuevo apagón
La reducción repentina de la eólica y de las importaciones desde Portugal llevó al operador a activar los mecanismos de equilibrio del sistema
La activación este miércoles del Servicio de Respuesta Activa de la Demanda (SRAD) por parte de Red Eléctrica para garantizar los niveles de reserva del sistema eléctrico penínsular durante el temporal despertó los temores a un apagón similar al vivido el pasado 28 de abril. Según Red Eléctrica, la continuidad del suministro no se vio comprometida en ningún momento y se trató de una actuación prevista dentro de los procedimientos habituales.
Según explicó el operador, la activación respondió a una situación puntual en la que se redujeron algunos de los recursos disponibles, fundamentalmente por la caída de la producción eólica prevista y por la disminución de las importaciones de electricidad desde Portugal como consecuencia de las condiciones meteorológicas adversas.
la curva real (amarilla) pegada a la prevista (verde), pero con un hueco que obligó a intervenir. Emisiones muy bajas por la alta penetración renovable, pero estabilidad comprometida por la intermitencia.
El episodio se produjo en un momento en el que se esperaba una elevada aportación de la generación renovable, especialmente del viento. Sin embargo, las rachas registradas en diversas zonas superaron los límites de seguridad de los aerogeneradores, obligando a la parada automática de numerosas instalaciones. «Cuando la velocidad del viento supera ciertos umbrales, las turbinas deben detenerse para evitar daños en sus componentes», explica Borja Osta, subdirector de Selectra. «Aunque se había previsto una producción eólica elevada, en varias áreas el viento fue superior a lo estimado y eso redujo de forma repentina la generación prevista», añade.
Ante esta caída inesperada, el sistema eléctrico recurrió a los mecanismos habituales de equilibrio entre oferta y demanda. Entre ellos, la activación del SRAD, que permite a determinados grandes consumidores reducir temporalmente su consumo de forma coordinada, y el aumento de la generación de respaldo en tecnologías capaces de responder con rapidez, como los ciclos combinados de gas o la hidráulica. «Estos ajustes forman parte del funcionamiento normal de un sistema eléctrico moderno, especialmente con una mayor penetración de renovables», comenta Osta.
El Servicio de Respuesta Activa de la Demanda es un mecanismo voluntario alineado con la normativa europea que se emplea en España desde 2022. Su objetivo es reforzar la seguridad del sistema en situaciones puntuales en las que los recursos de generación disponibles no son suficientes para mantener el nivel adecuado de reserva. Para ello, los proveedores del servicio –principalmente grandes consumidores industriales– se comprometen a estar disponibles para reducir su potencia cuando el operador del sistema lo solicita.
En el primer semestre de 2026, el sistema eléctrico peninsular cuenta con 1.725 megavatios (MW) de potencia de respuesta activa de la demanda, asignados en la subasta celebrada el pasado 28 de noviembre. El periodo de aplicación se extiende del 1 de enero al 30 de junio. Los consumidores adjudicatarios reciben una retribución por su disponibilidad, así como una compensación adicional cada vez que el servicio es activado, al precio de la regulación terciaria correspondiente a los periodos de activación.
Modificaciones
El SRAD incorporó varias modificaciones tras las propuestas presentadas por Red Eléctrica en marzo de 2025 y aprobadas recientemente por la Comisión Nacional de los Mercados y la Competencia (CNMC). Entre los principales cambios figura el paso de un periodo de prestación anual a uno semestral, en línea con el Reglamento europeo 2019/943. También se introdujeron mejoras para acercar el servicio a los estándares comunitarios de los mercados de balance.
Una de las novedades permite la participación voluntaria de consumidores que, de forma agregada y a través de una comercializadora, dispongan de una capacidad de oferta igual o superior a un megavatio. Además, se ha reducido la duración máxima de activación diaria por proveedor, que pasa de tres a dos horas, y se ha acortado ligeramente el aviso previo, de 15 a 12,5 minutos.