Construcción de vivienda
La carambola por la que la crisis en Irán puede acabar subiendo las hipotecas
El conflicto bélico en Oriente Medio puede parecer lejano, pero no lo es, y puede tener efectos directos en Europa, sobre todo después de que Irán cerrase el Estrecho de Ormuz. Este punto, que separa las costas de Irán y Omán, es muy estratégico, ya que por él se transporta alrededor del 20 % de la producción mundial de crudo y también de gas.
Esta situación está teniendo un impacto directo en los precios del petróleo y del gas natural, que, aunque dieron una tregua este miércoles, se han vuelto a encarecer con fuerza. Concretamente, el crudo se ha llegado a incrementar un 16 %: el precio del barril de Brent –referencia en Europa– es un 16,79 % más caro que hace una semana, pagándose a 84,7 dólares. Al mismo tiempo, el West Texas Intermediate (WTI), de referencia en Estados Unidos, ha subido un 16,14 %, hasta los 77,84 dólares. Por su parte, el precio del gas se llegó a disparar un 69 %, hasta superar los 54 dólares por megavatio hora.
Las subidas del gas y del crudo han reavivado el temor a un nuevo shock energético. Sin embargo, el impacto final dependerá en gran medida de la duración del episodio bélico. Si la subida es coyuntural, es decir, acotada en el tiempo, el impacto sería escaso. Pero si se alarga, se podría producir un encarecimiento energético, que se acabaría trasladando al precio de muchos productos y servicios, es decir, la inflación repuntaría.
Hasta ahora, el mercado esperaba estabilidad e incluso alguna rebaja de tipos en los próximos meses. Pero un nuevo repunte inflacionista alteraría las previsiones, y podría hacer que el Banco Central Europeo (BCE) se olvidase de posibles bajadas de tipos y viéndose, incluso, obligado a subirlos para frenar los precios, igual que ocurrió en 2022 cuando comenzó la invasión de Ucrania.
¿Cómo afectaría a las compraventas?
La vivienda en Europa y, sobre todo, en España estaba mostrando una paradoja: créditos relativamente baratos, pero precios en ascenso. Esta situación no solo no enfrió el mercado inmobiliario, sino que hizo que escalase varios grados por el temor de los compradores a que el rally les dejase fuera. De esta forma, 2025 cerró con un total de 501.073 hipotecas firmadas y 714.237 operaciones de compraventa.
La incógnita ahora es si ese ritmo podrá mantenerse si la financiación se complica. «Si acceder a una hipoteca se vuelve más difícil y caro en un momento en el que los precios ya están altos, eso puede frenar el mercado», advierte Laura Martínez, portavoz del comparador y asesor hipotecario iAhorro.
Pero el impacto podría ir más allá de las hipotecas. Si el encarecimiento de la energía termina afectando al crecimiento económico, también podría influir en el empleo y en la confianza de las familias. «Si la economía empieza a resentirse, si hay incertidumbre laboral o menos inversión, muchas personas podrían aplazar la decisión de comprar vivienda. Eso haría que las subidas de precios fueran más suaves e incluso que en algún momento se estancaran», añade.
En definitiva, la evolución del mercado inmobiliario no solo depende de los tipos de interés, sino también de la seguridad económica que perciben los compradores. Porque, cuando aumenta la incertidumbre, las decisiones importantes, como adquirir una vivienda, suelen posponerse por miedo al riesgo.
El factor decisivo va a ser la duración del conflicto. Si la crisis se resuelve en pocas semanas, el impacto podría ser limitado: «Veremos algo de tensión en los precios y en los mercados, pero no un cambio profundo. Además, tampoco estaban previstas bajadas inmediatas de tipos, así que el efecto sería contenido», explica Laura Martínez.
Sin embargo, si la situación se prolonga en el tiempo y el encarecimiento energético se convierte en un problema duradero, el escenario sería distinto. «Si esto se alarga, podríamos entrar en una etapa de más inestabilidad económica, con tipos de interés altos durante más tiempo y con un freno más claro tanto en la firma de hipotecas como en la compraventa de viviendas», lamenta la portavoz de iAhorro.
En ese caso, lo que hoy es una crisis geopolítica lejana podría terminar reflejándose de forma directa en el bolsillo de miles de familias europeas, a través de hipotecas más caras y un mercado inmobiliario más lento.