Una persona espera en las inmediaciones de una Oficina de Empleo en Madrid
España necesitó 9 nuevos afiliados en marzo para reducir el paro en una sola persona
La activación de fijos discontinuos y otros demandantes que no computaban como desempleados mejora los datos de empleo
España creó 211.510 empleos en marzo de 2026. Sin embargo, el paro registrado apenas descendió en 22.934 personas, una caída inusualmente leve para un mes que suele marcar el inicio de las contrataciones de primavera y Semana Santa.
«No hace falta más que repasar lo que ha sucedido en el pasado para aventurar que los meses que vienen a continuación son meses de dinamismo y que la señal de los 22 millones desestacionalizados anticipa lo que vamos a ver en los próximos meses», señaló este lunes el secretario de Estado de Seguridad Social, Borja Suárez, durante la presentación de los datos de mercado laboral.
Lo cierto es que los datos también han encendido las alarmas por el alto coste en afiliación para reducir el desempleo. Este mes de marzo, mes previo a las celebraciones de Semana Santa, hicieron falta más de nueve nuevos afiliados para rebajar el paro en una sola persona, una proporción muy alta en comparación con años anteriores.
En marzo de 2018, el número de afiliados creció en 138.573 personas y el paro bajó en 47.697, lo que arroja una ratio de 2,9 a 1. En abril de 2019, esa relación fue de 2 a 1 gracias a un incremento de la afiliación de 186.785 personas frente a un descenso de 91.518 parados.
El pasado mes, sin embargo, esta capacidad de absorción del mercado laboral se ha desplomado. Hoy se necesitan muchos más afiliados que hace unos años para lograr el mismo descenso del paro. En marzo de 2026, esto supone que se requieren 4,6 afiliados más que en 2019 para reducir el paro en una persona.
La principal explicación de este cambio apunta al auge de los contratos fijos discontinuos tras la reforma laboral de Yolanda Díaz. Estos trabajadores, habituales en sectores estacionales como la hostelería o el turismo, permanecen inactivos durante determinados periodos sin figurar como parados –se registran como demandantes de empleo con relación laboral– y, cuando se reincorporan, pasan a computar como afiliados sin reducir el paro.
Este fenómeno se refleja en la evolución de los demandantes de empleo en situación distinta al paro. En marzo, este colectivo se redujo en cerca de 94.000 personas. Es decir, una parte relevante del aumento de la afiliación procede de trabajadores que ya estaban registrados en los servicios de empleo, pero fuera de la categoría oficial de paro.
Si se analiza la contratación, en marzo se registraron 1.311.070 contratos, de los que 576.532 fueron indefinidos. De estos, 177.337 correspondieron a fijos discontinuos, la modalidad que más crece –un 23 % interanual–. Además, el número de contratos superó en casi 248.000 al de personas que los suscribieron, lo que apunta a una elevada rotación en el empleo.