El ex presidente de Indra, Ángel Escribano.
La venta de Escribano a Indra sigue en pie, pero puede hacerse mañana o dentro de mucho tiempo
La dirección continúa viendo la compra de la empresa familiar especializada en estaciones de armas como una vía para avanzar en el crecimiento de Indra como campeón nacional de defensa
La posible venta a Indra de Escribano Mechanical & Engineering (EM&E), la compañía familiar del que hasta el Jueves Santo fue presidente de la multinacional española, sigue en pie, según ha podido saber El Debate de fuentes de primera línea, y en contra del supuesto veto que Moncloa habría puesto a la operación, según se ha publicado en un medio de comunicación.
Estas fuentes de primera línea sostienen que la operación se hará, y «la duda es si será mañana, dentro de unos meses, o de más tiempo».
El Gobierno, que es quien manda en la compañía a través de la SEPI -principal accionista con el 28 %-, no tiene prisa en que la operación se lleve a cabo, pero mientras tanto se van dando pasos.
El primero fue el anuncio ayer por parte de los Escribano de la venta de su 14,3 % en Indra, que les mantenía como segundos principales accionistas de la compañía. La venta se ha hecho de acuerdo con el Gobierno, que le ha exigido que vendiera a un único comprador, sino a varios. Con ello quieren evitar el temor que tenía con Escribano: que hubiera un accionista que sobrepasara a la SEPI como principal accionista de Indra (algo que habría pasado si se hubiera llevado a cabo la fusión con Escribano tal como estaba prevista hasta diciembre: Escribano se habría convertido en el primer accionista).
Como Escribano ha vendido su participación a varios compradores, la SEPI no tendrá que temer perder su posición de accionista principal. Entre los compradores no está Amber, el fondo de Joseph Oughourlian que ya es accionista de Indra.
La venta ha supuesto a los Escribano unas plusvalías de 900 millones de euros tras pagar el crédito a JP Morgan, pero ahora están fuera de Indra.
Solo la compra de su empresa familiar podría devolverles al accionariado y al consejo de administración, pero ahora ya no tienen ningún poder en la toma de decisiones. Tendrán que fiarse de que el Gobierno, a través de la SEPI y el consejo de administración, decida comprar su empresa, y no consta que haya un papel firmado que les obligue a hacerlo.
Como ya hemos contado en este periódico, la dirección de Indra ve claro el interés de comprar Escribano para seguir sumando en el propósito de convertir a Indra en el campeón nacional de defensa. Es la segunda empresa más importante del sector tras ellos, con una facturación cercana a los 500 millones de euros.
Para que esa compra se realice, la clave será la valoración económica de la firma. Los 1.300-1.500 millones que está planteando el Gobierno están claramente por debajo de los 2.300 que tienen en mente los hermanos Escribano, pero quizá a todos les interese llegar a un acuerdo. En ese caso se acabará con este culebrón, y al menos uno de los Escribano podría volver a sentarse en el consejo de administración de Indra, aunque representando una participación mucho menor que el 14,3 % de las acciones que representaban hasta ahora.