Un tren AVE
Una pasajera cobra tres años después el reembolso de Renfe por viajar sin aire acondicionado en el AVE en julio
Aunque esto no abre la puerta automáticamente a más reembolsos si que demuestra que reclamar por todos los medios puede dar sus frutos
Cada vez son más las noticias que salen a la luz de trenes que quedan tirados en mitad de la nada, a 40 grados y sin aire acondicionado. Aunque en ocasiones no hace falta ni quedarse parados, porque ya desde un primer momento los sistemas de refrigeración no funcionan. Ahora, por este motivo, Renfe le ha reembolsado el billete de 31,90 euros a una pasajera.
Macarena L.E, vecina de un pequeño municipio de Teruel y socia de Facua, viajó el 18 de julio de 2023 en un AVE entre Zaragoza y Barcelona. La hora de salida era a las 15:52 horas y la de llegada a las 17:20 horas. Una vez sentada en su asiento, el revisor informó de que el tren tenía el aire acondicionado averiado. Les pidió disculpas por las molestias y les comunicó que les devolverían el importe completo del billete.
Tras varias semanas sin que Renfe le hiciera el reembolso automático del dinero ni le informase de como solicitarlo, la afectada presentó una reclamación a la que la empresa le dio acuse de recibe y le dijo que le darían una respuesta en un plazo máximo de tres meses. Pero la respuesta nunca llegó.
Cansada de esperar se puso en contacto con Facua-Consumidores en Acción. El equipo jurídico redactó un escrito que instaba a la compañía ferroviaria a indemnizar a su socia por el perjuicio que le había provocado tener que viajar en tren en pleno verano y sin aire acondicionado.
Renfe respondió que daba la orden de devolver el dinero pero éste seguía sin llegar. Por lo que se volvió a presentar una nueva reclamación donde se pedía a la empresas cumplir con el compromiso adquirido. La compañía ferroviaria argumentó que había intentado reembolsar el dinero a la misma tarjeta bancaria con la que fueron adquiridos los billetes hasta en dos ocasiones, pero que había sido imposible. Por lo que le iban a facilitar unos enlaces que recibiría por correo electrónico, que tenían fecha de caducidad y que le llevarían a una pasarela de pago.
Macarena no sabía cómo cobrar el dinero a través de ese canal, por lo que pasó otro medio año y seguía sin recibir la indemnización. Ahí llegó la tercera reclamación, donde se informó de la imposibilidad de la afectada de cobrar el importe por el método que le habían propuesto, y se adjuntó un certificado de titularidad bancaria donde podrían realizar la transferencia. Finalmente, y casi tres años después, Renfe abonó los 31,90 euros de indemnización a la afectada.
Aunque esto no abre la puerta automáticamente a más reembolsos por tener que viajar en trenes sin aire acondicionado y a altas temperaturas, si que demuestra que reclamar por todos los medios puede dar sus frutos.