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Fachada principal de una administración de lotería

Fachada principal de una administración de loteríaGetty Images/Neme Jimenez

El negocio que sobrevive a guerras y pandemias y que se puede comprar por 450.000 euros

  • Es muy desconocido, pero muy atractivo por su rentabilidad, su marco regulatorio y la fidelidad de su clientela

  • El grueso de las administraciones generan entre los 75.000 y los 150.000 euros

La apertura de un comercio, por lo general, es una tarea relativamente sencilla. Sin embargo, hay un tipo de establecimientos a los que solo se puede acceder a través de una herencia o con la compraventa de licencias: el de las administraciones de Lotería.

Actualmente existen unas 4.100 administraciones, y cada año cambian de manos unas 300. De ellas, la mitad son traspasos dentro del mismo núcleo familiar. Esto supone que solo el 3,6 % del total nacional salen realmente al mercado, según datos de Traslot102, empresa encargada de la compraventa de administraciones de lotería.

Se trata de un negocio muy desconocido, pero muy atractivo por su rentabilidad, su marco regulatorio y la fidelidad de su clientela. El grueso de las administraciones generan entre los 75.000 y los 150.000 euros. Además, siempre han mostrado una gran resiliencia económica, tanto en crisis económicas, como en situaciones de emergencia como la pandemia del Covid o, incluso, la Guerra Civil.

Hasta 2010 este tipo de negocios se abrían a través de concesiones administrativas que el Estado otorgaba a través de concurso públicos, y otras veces como una forma de compensación social o ayuda a familias que habían sufrido alguna desgracia, como viudas de militares o personas en situaciones críticas. Por aquel entonces, el titular solo tenía el derecho de uso, pero la propiedad seguía siendo del Estado y no se podía vender ni traspasar fuera del ámbito familiar directo.

Todo esto cambió con la Ley de Presupuestos de 2010, que transformó estas concesiones en contratos mercantiles. Desde ese momento, las administraciones de lotería pasaron a ser un negocio privado, similar a una franquicia, que se pueden comprar y vender entre particulares.

Para poder optar a la adquisición de una administración, los candidatos tienen que cumplir tres requisitos básicos. Por un lado, no tener deudas pendientes con la Agencia Tributaria. Por otro, es necesario estar al corriente de pago con la Seguridad Social. Y, por último, no se puede ser titular de más de una administración de lotería ni tener parte de otra.

A estos se suma la obligatoriedad de obtener un seguro de caución con la aseguradora Axa, que garantiza al Estado el valor de la mercancía que se va a depositar en el local. También es necesario acreditar la disponibilidad del local, ya sea mediante una escritura de propiedad o un contrato de alquiler a largo plazo que asegura la continuidad del negocio.

Para el comprador, la operación no conlleva el pago del Impuesto de Transmisiones Patrimoniales (ITP) ni de IVA, ya que la transmisión de la totalidad de un negocio está exenta de estos tributos. Sin embargo, para el vendedor el impacto es distinto, especialmente si recibió la concesión de forma gratuita por parte del Estado. En ese caso, al vender por primera vez, debe tributar por el incremento patrimonial total. «Esto puede suponer que el Estado recupere aproximadamente una cuarta parte del valor de venta en concepto de impuestos», asegura Manuel Velasco, fundador de Traslot102, en un encuentro con los medios en el que ha estado El Debate.

El gran problema es que es difícil conseguir financiación bancaria para comprar una administración. Y es que la licencia de lotería no se puede hipotecar ni embargar, por lo que no sirve como garantía para un préstamo hipotecario tradicional. Pero desde Traslot han llegado a acuerdos con cajas rurales. «Si el comprador tiene un perfil solvente, pueden financiar entre el 50 % y el 70 % de la operación basándose en la rentabilidad histórica del negocio y garantías personales, sin necesidad de hipotecar una casa», afirma Velasco.

¿Cómo es el perfil inversor?

Existen dos tipos de inversores. Por un lado, está el inversor que busca una rentabilidad exponencial en administraciones que ya generan más de 150.000 o 200.000 euros en comisiones, donde los gastos fijos como la luz, el agua y la seguridad se mantienen estables mientras los ingresos crecen.

Por otro lado, está el perfil de «autoempleo», personas que buscan estabilidad hasta su jubilación comprando administraciones más pequeñas que generan entre 75.000 y 100.000 euros de comisión anual.

«El éxito actual ya no depende de solo abrir y cerrar la persiana y esperar a que, entre el cliente, sino de una gestión activa: captar empresas, vender lotería de Navidad fuera del local y modernizar la imagen corporativa del establecimiento, siempre siguiendo los estándares de la SELAE», sentencia Velasco.

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