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La ayuda para volver al trabajo sin perder el subsidio apenas alcanza al 3,5 % de los beneficiarios

  • El Banco de España cuestiona la capacidad de este incentivo para favorecer la reincorporación

  • Entre los mayores de 60 años, su utilización cae al 1,2 %

El incentivo diseñado por el Gobierno para facilitar la vuelta al trabajo de los desempleados no termina de despegar. El llamado Complemento de Apoyo al Empleo (CAE), una ayuda que permite compatibilizar durante unos meses el cobro de un ayuda para parados con un nuevo empleo, apenas alcanza al 3,5 % de los perceptores de subsidios y al 0,1 % de quienes reciben una prestación contributiva de larga duración.

En su Informe Anual 2025, el Banco de España advierte de que el incentivo «no es lo suficientemente atractivo» y apunta a la necesidad de seguir evaluando el diseño de la medida. La escasa utilización de esta ayuda resulta especialmente llamativa entre los desempleados de más edad. Entre las personas que cobran un subsidio por desempleo, la utilización del Complemento de Apoyo al Empleo disminuye con la edad, pasando del 5,8 % entre los desempleados de 40 a 49 años al 1,2 % entre los mayores de 60. El dato resulta especialmente relevante porque los mayores de 50 años concentran ya más de la mitad de las prestaciones por desempleo en España.

El CAE forma parte de la reforma asistencial del desempleo impulsada por el Gobierno y entró en vigor con el objetivo de combatir las llamadas «trampas a la inactividad», es decir, aquellas situaciones en las que aceptar un empleo supone una pérdida tan significativa de ingresos que reduce los incentivos para regresar al mercado laboral.

En la práctica, la medida permite seguir cobrando una parte del subsidio o de la prestación por desempleo mientras se trabaja por cuenta ajena durante un máximo de 180 días. La cuantía del complemento disminuye progresivamente a medida que avanza el periodo de percepción de la ayuda, de forma que el incentivo es mayor para quienes encuentran empleo en los primeros meses y menor para quienes llevan más tiempo desempleados.

Cuando se aprobó la reforma, los expertos valoraron positivamente la introducción de esta compatibilidad entre salario y subsidio. Miguel Ángel García Díaz, investigador asociado de Fedea, señaló entonces que la medida suponía un avance respecto al sistema anterior, ya que evitaba el desincentivo que existía cuando aceptar un empleo implicaba perder automáticamente la ayuda.

Sin embargo, también advertía de que la reducción progresiva del complemento podía producir un efecto contraproducente sobre quienes acumulaban más tiempo en desempleo, precisamente uno de los colectivos más numerosos dentro del sistema asistencial. «La relación inversa aplicada entre el porcentaje de subsidio percibido y la antigüedad cobrando el subsidio permite una doble interpretación: anima a salir de la situación de desempleo lo antes posible, pero también reduce el incentivo a quienes llevan en desempleo más tiempo», advertía el economista en un informe publicado a comienzos de 2024.

Además, explicaba que el margen de mejora no se encontraba únicamente en el diseño de la prestación, sino en el funcionamiento de los servicios públicos de empleo. Según el informe, este complemento debía ir acompañado de un endurecimiento de las exigencias de búsqueda activa de empleo, la mejora de la intermediación laboral y una mayor conexión entre los servicios públicos y las empresas.

Salario de reserva

¿Y por qué los desempleados de más edad recurren menos a este incentivo? El Banco de España encuentra una explicación en las expectativas salariales de los propios desempleados. De acuerdo con la Encuesta Financiera de las Familias, el organismo que lidera José Luis Escrivá explica que «los trabajadores desempleados de mayor edad, en particular los mayores de 50 años, presentan un salario de reserva más elevado».

El concepto de salario de reserva define el sueldo mensual bruto mínimo por el cual un desempleado estaría dispuesto a aceptar una oferta de trabajo. Mientras que un joven menor de 30 años está dispuesto a trabajar por un salario de 1.221 euros brutos al mes, las exigencias económicas crecen con la edad. Un parado de entre 41 y 51 años eleva su exigencia mínima a los 1.303 euros, cifra que escala a los 1.328 euros para la franja de 52 a 60 años y que alcanza su máximo en los 1.338 euros para los mayores de 60 años.

Este elevado umbral salarial mínimo exigido por los sénior, unido a una menor probabilidad de encontrar empleo a su edad, ayuda a explicar por qué el complemento tiene una utilización tan reducida entre este colectivo. Desde enero de este año, el Gobierno ha ampliado la aplicación automática del CAE en determinados supuestos, de modo que el Servicio Público de Empleo Estatal (SEPE) puede reconocerlo de oficio cuando el beneficiario encuentra trabajo y cumple los requisitos establecidos.

Sin embargo, un eventual aumento del número de beneficiarios no implicará necesariamente que el incentivo resulte más atractivo para los desempleados de mayor edad. Los datos del Banco de España sugieren que el problema no es la existencia o no de la ayuda, sino si el funcionamiento de los servicios públicos de empleo son suficientes para facilitar la vuelta al trabajo de quienes llevan más tiempo alejados del mercado laboral.

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