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Análisis económicoJosé Ramón Riera

Con 21.300 millones de euros se compran 1,2 millones de votos

La jugada es perfecta, los que no le votamos, estamos financiando a los que sí le votarán. Señores, quizás ha llegado el día de empezar a decir que paren esto, que yo me bajo

Una de las partidas de mayor crecimiento entre los gastos de la Administración General del Estado, que obviamente depende del que señor que responde a las siglas P.S., es, sin duda, el Ingreso Mínimo Vital (IMV).

Esta figura fue creada en junio de 2020 para paliar los efectos de la pandemia en aquellas familias que pudiesen tener problemas económicos. Funcionó de pena, penita, pena porque resultó que nadie estaba preparado para poder hacer frentes a la demanda de solicitudes. Fue uno de los mayores desastres de una época caracterizada por los desastres generalizados de este Gobierno. Solo recordar al funesto personaje que pusieron al frente y que dijo que no teníamos que preocuparnos. Murieron más 150.000 personas.

El IMV no funciono en aquellos momentos en que se necesitaba, porque nadie sabía lo que tenía que hacer, todo era manual, nadie había montado un sistema informático y además los funcionarios terminaron trabajando desde casa con las herramientas que podían. Tardaron más de un año en conseguir que el sistema y los procedimientos empezasen a funcionar, cuando ya realmente no se necesitaba, porque la economía ya había empezado a volver a tomar ritmo.

Pero a un gobierno derrochador, como nunca se había visto en este país, y con un psicópata-sociópata al frente, se le ocurrió la «genial» idea de mantener aquello que nunca funcionó para el fin con el que fue creado. Así empezó a utilizarlo para comprar voluntades, cuanta más gente pudiera cubrir, mejor, porque las paguitas ayudan. Y si el dinero se reparte tanto entre unidades familiares monoparentales como entre adultos con hijos, parejas con hijos y otras combinaciones, se abarcan prácticamente todas las variables posibles.

Quien lo recibe suele sentirse agradecido con quien se lo concede. Además, al no existir controles efectivos, como, por ejemplo, que al rechazar la tercera oferta del SEPE se pierdan los derechos, no se obliga al perceptor a aceptar un empleo, algo que podría resultarle incómodo. Por eso, el número de beneficiarios no deja de crecer y el dinero que reciben acaba percibiéndose como una nómina.

Si, mis querido lectores, en la columna AA de la hoja Excel donde el Ministerio de Elma Saiz publica los datos, dice textualmente «Importe Bruto de las Nóminas» y le pone un (4) para que vayas al final del Excel y te diga: «(4) El importe bruto de la nómina incluye atrasos».

Es decir, a todos los perceptores del IMV, les dan una nómina, con lo cual los tratan como si ya estuviesen trabajando y, por lo tanto, a todos los efectos les hacen sentir que no necesitan hacer nada más que vivir de quien les paga.

En el mismo informe, sin cortarse un pimiento, publican en la última columna el Importe bruto acumulado en las «nominas» desde junio de 2020 y dicho importe a 30 de junio de 2026 asciende a 21.296,8 millones de euros.

Con ese dinero P.S. ha comprado y sigue comprando voluntades, que el día de las votaciones produce sorpresas, como la que pasó el 23 de julio de 2023, ninguna de las encuestas puede o tiene en cuenta las nómina del IMV.

Y para que vean el monto de hogares y beneficiarios que hoy perciben el IMV y cuantos posibles votos tiene cuasi cautivos el socialismo:

Fijémonos en la primera columna, el número de Hogares que en 2025 percibieron el IMV que fue una media de 517.603, con el máximo en diciembre de 563.272 hogares, pero en los 6 primeros meses del año esa cifra de media ha aumentado un 11,8 %. Quiero recordarles que según el Gobierno estamos en el mejor momento de la economía española y ya hay a Junio viviendo de esta paguita 600.076 hogares.

Pero el número de beneficiarios medios en 2025 llegó a 2.262.066 beneficiados y la cifra a cierre de junio creció un 12,7 %, llegando a 2.548.814, lo que equivale a hogares de 4 personas, de las cuales posiblemente 2 tengan derecho a votar.

Es decir, el Gobierno está creando una masa de cerca de 1,2 millones de votantes, previsiblemente, muchos de ellos apoyarán a quien les paga. En 2025 se abonaron 5.051 millones de euros y, al cierre de junio, la cifra ya alcanzaba los 2.888 millones. Si se compara lo pagado en el primer semestre de este año con el mismo periodo de 2025, la prestación ha aumentado un 19,3 % y si seguimos así, el día de las elecciones lo mismo hay 100.000 votantes más que no cuentan en las previsiones.

Quiero recordarles a todos ustedes, que esto no se paga con las cotizaciones sociales, esto se paga con transferencias corrientes, que salen del IRPF, del IVA y de los impuestos especiales que pagamos entre todos.

La jugada es perfecta, los que no le votamos, estamos financiando a los que si le votarán. Señores, quizás ha llegado el día de empezar a decir, que paren esto que yo me bajo.

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