Varios inmigrantes celebran haber cruzado la frontera.
Miedo entre los carteros de Ceuta ante los posibles ataques de los inmigrantes
«Los carteros transportamos objetos, documentación de valor para los destinatarios. Todo eso tiene un precio. Y en una situación tan disparatada como esta, no sientes ninguna seguridad, algo que es esencial», señalan
Los inmigrantes ilegales aparecidos en Ceuta se han enfrentado con la policía y los militares, y ahora los carteros temen que puedan hacerlo con ellos: «Cada día que salimos, nos sentimos en territorio comanche», afirma Gema Jiménez, delegada del sindicato CSIF en la ciudad autónoma.
«Hay miedo», explica Jiménez, «porque los compañeros salen a la calle sin saber qué les puede pasar en una ciudad que respira angustiada. Y ese miedo no es fácil de digerir», insiste.
«De hecho, en los barrios donde la presión es más acusada como los del Príncipe, Rosales, Benítez, El Trampolín..., los carteros deben llegar más pronto al reparto aprovechando que a esas horas los inmigrantes todavía suelen estar dormidos. Pero, claro, ¿y los de reparto de tarde? Ellos no tienen esa posibilidad», lamenta.
Son preguntas que ya muestran casi seis semanas de antigüedad: el tiempo transcurrido desde que se produjo la invasión. «Al principio, desde CSIF pedimos a Correos protección para los compañeros, porque si ha habido inmigrantes capaces de enfrentarse a la policía y a los militares, ¿qué día nos puede pasar a nosotros?».
«Es verdad que por ahora no nos ha pasado nada, y que los inmigrantes, más allá de algunos compañeros a los que han increpado, respetan nuestro trabajo», insiste la delegada de CSIF. «Pero, cada día que salimos a la calle, te sientes en territorio comanche. Hay momentos en los que no nos atrevemos ni a entrar, y te das la vuelta. Los carteros transportamos objetos, documentación de valor para los destinatarios. Todo eso tiene un precio. Y en una situación tan disparatada como esta, no sientes ninguna seguridad, algo que es esencial».
«Y esto te lo cuentan carteros con más de 30 años en la profesión, que se supone que ya lo han visto todo», argumenta la delegada de CSIF. «Pero la realidad es que nunca te han hablado del miedo como te hablan ahora. Y ya vamos camino de los dos meses en una situación que desgasta física y mentalmente, porque nosotros tenemos que salir a la calle a trabajar. En nuestro caso no tenemos elección».