Una niña con su madre sale del colegio 'La Inmaculada', el primero en abrir tras la DANA
Los colegios desprotegidos ante fenómenos climáticos extremos: «Hay mil en zonas inundables»
En los últimos tiempos, España es víctima de danas, incendios graves u olas de calor, episodios que están afectando de forma directa al funcionamiento de los centros escolares
Los fenómenos climáticos extremos se han convertido en un factor de riesgo creciente para el sistema educativo en España. La ONG Educo ha advertido de los «riesgos» que estos fenómenos suponen para la educación y ha recordado que en la actualidad «alrededor de mil centros educativos están en zonas inundables».
Esta entidad social ha señalado que «en los últimos tiempos, España es víctima de danas, incendios graves u olas de calor», episodios que están afectando de forma directa al funcionamiento de los centros escolares.
Educo sostiene que este tipo de situaciones extremas tienen un impacto negativo en la actividad educativa de las zonas afectadas y, por ello, reclama al Gobierno de España que firme el Marco Integral de Escuelas Seguras 2022-2030, como ya han hecho otros países europeos. «Esto supondría tener infraestructuras adecuadas y adaptadas a posibles riesgos, garantizar el derecho a la educación y formar a la comunidad educativa para hacer frente a nuevas amenazas», defiende la organización.
Como ejemplo «muy claro», la ONG cita la dana registrada en octubre de 2024. «Durante las semanas posteriores a la catástrofe, fue muy difícil ir a la escuela porque el transporte escolar no estaba adaptado y los centros educativos donde se reubicó al alumnado no estaban preparados. Si a eso se le suma la situación emocional tanto del alumnado como del profesorado, claramente no pudieron estudiar en las mejores condiciones ni la calidad de la educación estuvo garantizada», ha explicado la directora general de Educo, Pilar Orenes.
Según un informe elaborado por la organización, casi ocho de cada diez familias consideran que, a causa de la DANA, sus hijos perdieron al menos un mes de clases, mientras que el 41% del alumnado cree haber sufrido retrasos en su aprendizaje. «La escuela tiene que ser un lugar seguro para los niños y su educación debe estar garantizada pase lo que pase, porque es su derecho. Es muy difícil recuperar el tiempo que han perdido», ha subrayado Orenes.
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Desde Educo alertan de que estos episodios se repetirán con mayor frecuencia en un futuro cercano. «Hay un futuro muy cercano en el que fenómenos como los incendios, las danas o las olas de calor extremas se van a repetir más y van a afectar de manera continuada a las escuelas y a la educación de los niños y niñas», advierte la entidad, que insiste en la necesidad de adoptar «medidas urgentes si no se quiere que el sistema educativo de España se resienta».
La ONG también ha recordado que España ocupa el vigésimo puesto entre los países con mayor riesgo de crisis climáticas, situándose por encima de otros como Burkina Faso, Haití o Pakistán. «Lo que ocurre en España hace tiempo que se vive en otros países», ha señalado la directora general de la organización. Entre 2022 y 2024, más de 400 millones de estudiantes se vieron afectados por el cierre de centros educativos como consecuencia de las crisis climáticas.
El impacto de estos cierres, añade Educo, varía de forma notable según el nivel económico de cada país y su capacidad de respuesta. En 2024, el alumnado de países con ingresos bajos perdió alrededor de 45 días de escolarización, mientras que en los países de ingresos altos la cifra se redujo a seis días.
«El derecho a la educación es uno de los primeros que se pierde en una crisis y uno de los últimos que se recuperan. A corto plazo, el cierre de una escuela supone la pérdida de horas lectivas, pero también que no puedan acceder a la alimentación que les asegura el comedor escolar o que aumente el riesgo de ser víctimas de trabajo infantil», ha argumentado la ONG.
Por ello, Educo insiste en que «el compromiso a favor de las escuelas seguras tiene que ser global y a todos los niveles». «No se trata solo de voluntad política. Debe estar acompañado de acciones reales, financiación y recursos, además de contar con estrategias y planes de acción que pongan a la educación y a la infancia en el centro», concluye la entidad.