04 de julio de 2022

La directora del CNI, Paz Esteban, junto a la ministra Margarita Robles, durante su toma de posesión interina en julio de 2019

La directora del CNI, Paz Esteban, junto a la ministra Margarita Robles, durante su toma de posesión interina en julio de 2019EFE

El plan de Sánchez para fulminar a la directora del CNI se complica por el respaldo de Robles y el apoyo interno

La todavía directora del CNI sería el chivo expiatorio para aplacar el escándalo Pegasus

A pesar de que el escándalo Pegasus, según el cual, varias decenas de independentistas catalanes habrían sido espiados, obligó a suspender la celebración del acto central de la conmemoración del 20 aniversario de la fundación del Centro Nacional de Inteligencia (CNI), el viernes tuvo lugar un modesto acto, de carácter más interno que otra cosa, para conmemorar la efeméride. Allí la todavía directora del CNI, Paz Esteban, fue recibida con una cerrada ovación por parte de los asistentes, trabajadores del organismo de inteligencia como muestra clara del reconocimiento a la labor desarrollada durante las últimas cuatro décadas.
La ministra de Defensa, Margarita Robles, también supo ver esa valía de Paz Esteban, al igual que Félix Sanz Roldán, su antecesor, que la nombró secretaria general del CNI, y la convirtió en la primera mujer en dirigir uno de los estamentos más delicados de todo Gobierno, el de los servicios de inteligencia.
Sin embargo, todo apunta a que Paz Esteban se convertirá en la cabeza que Pedro Sánchez ponga sobre la bandeja de Podemos para acallar el escándalo. La intervención de la todavía directora del CNI en la comisión de Secretos Oficiales del Congreso de los Diputados no convenció a los socios de Gobierno de Pedro Sánchez. Mucho menos a los grupos independentistas, ansiosos por hacer sangre de este escándalo.
El portavoz de Podemos, Pablo Echenique, dejó bien claro que «lo que allí se nos ha contado refuerza nuestra posición de que se asuman responsabilidades políticas». Y Pedro Sánchez tratará de contentar a Podemos con una cabeza técnica para evitar las cabezas políticas que para Podemos sería la propia ministra Robles, la ministra mejor valorada de todo el gabinete de Sánchez.

La legislatura, en peligro

Pero, claro, antes de destituir a la actual directora del CNI el Gobierno tiene que pensar en quién le va a suceder. Y ahí vienen los problemas. Podemos no va a aceptar nadie que esté actualmente en la dirección del Centro Nacional de Inteligencia. Sería una forma de refrendar lo que critican del CNI. Y Margarita Robles difícilmente va a permitir que se nombre a alguien que no sea de su entera confianza.
De esta forma, el presidente Pedro Sánchez, tendrá que elegir entre mantener la confianza en el criterio de la ministra de Defensa, Margarita Robles, o ceder ante Podemos y, sobre todo, los independentistas, que ya han amenazado con terminar la legislatura retirando su imprescindible apoyo al Gobierno.

Un coronel como número 2 del CNI

En caso de dimisión de la directora del CNI, Paz Esteban, sería el número 2 quien dirigiera el organismo de forma interina como ya sucedió con Esteban cuando dimitió su antecesor, el general Sanz Roldán.
​En este caso, el número 2 del Centro Nacional de Inteligencia es otro militar, el coronel de Infantería Arturo Relanzón Sánchez-Gabriel (Toledo, 1959).
​Trabaja en los servicios de inteligencia desde 1989 y desde entonces ha pasado por la División de Acción Operativa hasta 2004, cuando fue nombrado consejero de la Representación Permanente de España ante la ONU.
​En 2009 regresó a España para ponerse al frente del Área de la División de Contraterrorismo y, posteriormente, del Departamento de Riesgos Transnacionales.
​En 2016 fue nombrado consejero de la Embajada de España en Washington de donde volvió en febrero de 2020 para ocupar la secretaria general, puesto que dejaba vacante Paz Esteban al ascender a directora.
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