20 de mayo de 2022

Juan Carlos Iglesias Chouzas 'Gadafi' durante un juicio en 2013

Juan Carlos Iglesias Chouzas 'Gadafi' durante un juicio en 2013EFE

'Gadafi', el asesino en serie que sabía que iba a matar a un niño, a Fabio

Uno de los más sanguinarios terroristas acaba de ser absuelto de su crimen número 15

Dicen que los alias que utilizan los etarras son elegidos por ellos mismos. En el caso de Juan Carlos Iglesias Chouzas optó por apodarse Gadafi, lo que da muestras de las intenciones de este asesino en serie. No en vano, son al menos 15 los asesinatos que se le atribuyen, según el Ministerio del Interior. Bueno, más bien habría que decir 14 porque el jueves la Audiencia Nacional le absolvió de uno de ellos, el del ex guardia civil, Francisco Díaz de Cerio, ocurrido en Bilbao el 31 de enero de 1991. Sin embargo, en la información que maneja el Ministerio del Interior, todavía permanece ese asesinato en su haber.
Ciñéndose a la última sentencia del Tribunal Europeo de Derechos Humanos, la Audiencia Nacional rechazó las declaraciones del resto de etarras del comando de Gadafi porque ahora se considera que durante el periodo de incomunicación se vulneran los derechos de los detenidos al no poder acceder a un abogado de confianza. Con lo cual, las declaraciones confesadas durante ese periodo de incomunicación no son válidas. Es lo que ya se conoce como la 'Doctrina Atristain'
Esos 15 asesinatos dan buena muestra de los pocos escrúpulos que maneja este individuo y que tuvo su máxima expresión en el asesinato del pequeño Fabio Moreno, hijo de un guardia civil de Erandio, el 7 de noviembre de 1991.

A por la familia

Fue el propio Gadafi quien colocó la bomba lapa y supo lo qué hacía. Durante varios días estuvo vigilando el vehículo de Antonio Moreno. En ese tiempo pudo comprobar que el guardia civil solo utilizaba ese coche para llevar a su familia, que raramente lo utilizaba para él solo. Y sabía que en el asiento del copiloto viajaba bien su mujer o bien alguno de los dos hijos mellizos, de tan solo dos años. Aún así, no tuvo reparos en colocar el artefacto en el asiento del copiloto. No iba a por el agente de la Benemérita, iba a por su familia.
Juan Carlos Iglesias Chouzas tampoco mostró escrúpulo alguno el pasado 24 de marzo cuando fue juzgado por el asesinato del ex guardia civil Francisco Díaz de Cerio. «Soy inocente, no sé qué hago aquí», expresó. Fue el mismo asesino sin escrúpulos que durante el juicio por el asesinato del pequeño Fabio Moreno, en 2003, propinó más de 400 golpes a los cristales de la sala blindada para que fuera expulsado de la sala. «Que no le reconozco. Que me haga desalojar», afirmó al presidente de la sala de la Audiencia Nacional en aquel entonces.
Ahora esa misma Audiencia Nacional que no reconocía y que tanto repudiaban en aquel 2003, le ha absuelto del asesinato de Francisco Díaz de Cerio basándose en una sentencia del TEDH por la que se considera que las declaraciones obtenidas durante el periodo de incomunicación de los detenidos no tienen valor porque se han conculcado sus derechos humanos, los del asesino en serie que sabía que iba a matar a un niño, a Fabio.
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