El abuelo del letrado del Congreso (segundo por la derecha) en una tribuna como jefe nacional del Frente de Juventudes
El pasado franquista del abuelo del letrado del Congreso que ha dado luz verde a la amnistía al servicio del PSOE
José Antonio Elola-Olaso, abuelo de Fernando Galindo fue un rostro muy visible del régimen anterior donde ocupó diversos cargos y hasta dio su nombre a una ley
El magistrado Campo se aparta de un recurso sobre la amnistía para salvaguardar la «imparcialidad» del TC
El actual Letrado Mayor del Congreso de los Diputados, Fernando Galindo, que el pasado lunes realizó el informe que niega que la Ley de Amnistía presentada por el PSOE incumpla la Constitución ya ocupó cargos de Director General y Subsecretario de Gabinete durante el anterior Gobierno de Pedro Sánchez.
Pero su relación con el actual presidente Sánchez viene de atrás, de cuando el jefe del Ejecutivo era un simple concejal del Ayuntamiento de Madrid y Galindo, vocal vecinal del grupo municipal socialista en la Junta de Chamartín.
La historia del abuelo materno
Sin embargo, la relación de la familia del Letrado Mayor del Congreso con el poder viene de atrás, de mucho más atrás, De hecho, el abuelo materno de Fernando Galindo, José Antonio Elola-Olaso fue un alto cargo del régimen de Franco que llegó a contar con una ley con su nombre.
Aunque José Antonio Elola-Olaso e Idiacaiz nació en Argentina en 1909, su familia era originaria de Guipúzcoa, así que de joven se trasladó a Madrid para ejercer la abogacía hasta que estalló la Guerra Civil y se alistó en el bando sublevado y fue ascendiendo hasta llegar a alférez y jefe de centuria de la Falange.
Finalizada la contienda, fue uno de los primeros delegados nacionales del Frente de Juventudes y creó el sindicato de estudiantes universitarios.
Comité Olímpico Español
Fue procurador en Cortes y miembro del Consejo Nacional de la Falange. Pero su puesto más importante llegó en 1956 cuando fue nombrado Delegado Nacional de Educación Física y puso su nombre a la Ley que consideraba a la Educación Física y Deportiva «como necesidad pública que el Estado reconoce y garantiza como derechos de todos los españoles». En este cargo también llegó a presidir el Comité Olímpico Español hasta que en 1966 se retiró de la política para dedicar sus últimos diez años al ejercicio de la abogacía.
Fue tal su implicación en la Falange que pidió ser amortajado con la camisa azul falangista.