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16 de julio de 2024

La presidenta del Congreso Francina Armengol durante una sesión plenaria

La presidenta del Congreso Francina Armengol durante una sesión plenariaEuropa Press

«Doble vara de medir»

La llamada al orden a Vox en el debate de la amnistía y otras veces en que Armengol ha olvidado su neutralidad

El partido de Santiago Abascal presentó ayer un escrito ante el Congreso para exigir que se ponga fin a la «conducta arbitraria» de la presidenta de la Cámara

Cuando se debatía este jueves en el Congreso el veto de la amnistía procedente del Senado para la aprobación definitiva de la polémica norma, subió a la tribuna de oradores en el turno para fijar la posición de su grupo el diputado socialista Artemi Rallo, y desde allí con tono elevado se refirió a Vox como «el neofascismo que embiste, montaraz y cerril» y llamó a sus diputados «filonazis».

La presidenta de la Cámara, la socialista Francina Armengol, no le llamó al orden, como sí hizo anteriormente con los diputados de Vox. Se limitó a decir: «Señores diputados de Vox, esto no es posible. (...) El ser demócrata implica saber escuchar al que piensa diferente». Y prosiguió el diputado del PSOE, reiterando sus insultos a la bancada del partido de Santiago Abascal. No se le llamó la atención ni una sola vez. Además, dejó hablar por alusiones al diputado de Sumar Gerardo Pisarello, tras la intervención de Abascal, pero no el parlamentario de Vox José María Figaredo, que pidió a continuación la palabra tras sus ataques.

Ante lo ocurrido en la última sesión plenaria, Vox presentó ayer un escrito en el que denunciaba la «flagrante desigualdad de trato» por parte de Armengol y exigía poner fin a la «conducta arbitraria» de quien es máxima autoridad de la Cámara Baja y la tercera autoridad del Estado. «La doble vara de medir de la presidenta atendiendo a cuestiones ideológicas es evidente. Estos hechos ponen de manifiesto una actitud sectaria y manifiestamente arbitraria, muy alejada del deber de neutralidad al que le obliga su cargo», reprochó el partido de Abascal.

Las quejas de la oposición por su parcialidad a la hora de ejercer su labor han sido frecuentes durante los diez meses que lleva en su puesto. También el PP presentó en febrero una queja formal contra Armengol por sus «actitudes partidistas» y «decisiones arbitrarias» desde que comenzó a presidir el Congreso. Criticaban desde la tardanza en fijar una fecha para la sesión de investidura hasta su inacción ante los ataques y señalamientos con nombres y apellidos a periodistas y a jueces y magistrados por parte de diputados de grupos parlamentarios socios de Pedro Sánchez vertidos en el hemiciclo.

Se he puesto en cuestión desde el principio. De hecho, cabe recordar que PP y Vox mostraron indignación cuando en septiembre la presidenta de la Cámara permitió utilizar el uso de las lenguas regionales, que exigían los socios de Sánchez, y el sistema de traducción simultánea antes de que estuviera aprobada la reforma del Reglamento que lo permitía. Los de Abascal llegaron a presentar una querella contra ella por prevaricación.

Muy polémicos fueron también sus discursos en los actos solemnes celebrados en los primeros meses en el cargo. En el que pronunció en la jura de la Constitución de la Princesa Leonor, lleno de lenguaje inclusivo, habló de crisis climática, habló del género e introdujo tres versos, en vasco, en gallego y en valenciano. Un mes después, en la sesión de apertura de las Cortes, también tiró de argumentario socialista en un discurso pronunciado delante de la Familia Real y todo el hemiciclo, defendiendo como «legítima» la mayoría parlamentaria que apoyó a Sánchez o enumerando leyes impulsadas por el PSOE, entre ellas el aborto y la eutanasia. Desde el PP calificaron el discurso como «lamentable» y desde Vox denunciaron que fue un mitin.

Las llamadas de atención han ido dirigidas a los de Feijóo y a los de Abascal, pese al tono bronco y provocador de algunos diputados de la izquierda, que no suelen recibir reproche. En dos ocasiones le ha cortado el micrófono al líder del PP antes de que acabara su intervención. Y hace solo unos días, durante una sesión plenaria el propio Feijóo afeó a Sánchez que le hiciera un gesto para que le interrumpiera.

En el debate de investidura del dirigente socialista, Armengol amenazó a Abascal con retirar del diario de sesiones las palabras con las que acusaba a Sánchez de encabezar «un golpe de Estado» en caso de que no las retirara él. Y la semana pasada le interrumpió para pedirle que se refiriera a Sánchez como presidente del Gobierno y no como «Majestad», como había hecho irónicamente.

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