El líder de Se aacabó la Fiesta, Alvise Pérez
El Supremo abre una tercera causa penal a Alvise por insultar a una fiscal de Valencia
El Tribunal Supremo ha acordado abrir una tercera causa penal contra el eurodiputado y líder de Se Acabó la Fiesta (SALF), Luis 'Alvise' Pérez; esta vez por los mensajes, presuntamente injuriosos, que difundió a través de su cuenta de Telegram contra la fiscal delegada de delitos de odio y discriminación de Valencia, Susana Gisbert.
La Sala de lo Penal ha designado al magistrado Juan Ramón Berdugo como instructor de esta investigación por un delito de acoso en redes sociales; la tercera que abre el Alto Tribunal contra el eurodiputado después de que el pasado abril acordara investigarle por presunta financiación ilegal y por haber presuntamente falsificado una PCR del presidente catalán, Salvador Illa.
La fiscal valenciana especialista en delitos de odio Susana Gisbert denunció al representante en el Parlamento Europeo ya que compartió en su canal Telegram –con «cerca de 700.000 seguidores»– «varios mensajes contra ella con su foto». «Esta gente es la que nos está multando e intentando meter en prisión a miles de españoles por decir que la masiva inmigración ilegal es una INVASIÓN», manifestó el líder de SALF en una de sus publicaciones.
De esta manera, la Sala acuerda abrir una investigación a Alvise al considerar que la actuación del denunciado puede responder a las previsiones normativas del tipo penal de acoso –«también conocido internacionalmente como stalking»– «pues su llamada a que un grupo cercano a los 40.000 seguidores expresara y desarrollara una animadversión hacia la denunciante, y el hecho de que el denunciado insistiera en esa reacción después de que muchos de sus seguidores hubieran reflejado explícitamente la intención de alterar el normal desarrollo de vida de la fiscal denunciante y su familia».
«Recogiendo en su segundo llamamiento incluso que era consciente de que 'ahora las perseguidas son ellas', muestra indiciariamente que pudo existir una intención voluntaria y consciente de comprometer, de manera permanente y profunda, el normal desarrollo de la vida cotidiana de su víctima, a partir de la persecución que pudieran desplegar las centenares de personas que asumieran su reto», agrega el auto, al que ha tenido acceso El Debate.
Además, los magistrados indican que Alvise «insistió en dinamizar una animadversión o reacción colectiva contra ella (la fiscal) cuando muchos de sus seguidores habían hecho ya explícita la idea de agredirla o intimidarla», para lo que « mantuvo abierto un chat que solo él administraba y que era directamente atemorizante para la fiscal, permitiendo además que se difundieran los perfiles que la denunciante tenía en X, Facebook e Instagram y por los que era explícito que estaba recibiendo insultos y amenazas».
El eurodiputado Alvise Pérez Fernández, líder de la agrupación Se Acabó la Fiesta
No obstante, a pesar de las causas judiciales abiertas contra Alvise, el Barómetro de Opinión del Centro de Investigaciones Sociológicas (CIS) correspondiente al mes de abril otorgó a SALF el 1,9 % de los votos en el caso de que se celebraran elecciones en España.