Aumenta la expectación mediática desde la filtración de que Ana Julia Quezada podría estar participando en un documental
Investigan si Ana Julia envenenó a una presa en prisión aprovechando que trabajaba en la cocina
Así lo ha denunciado la afectada. Asegura que tuvieron que trasladarla de urgencia a un hospital
Lo que ocurre en la prisión de mujeres de Brieva, en Ávila, está lejos de ser normal. Patricia Ramírez, madre del pequeño Gabriel, denunció que la asesina de su hijo estaba teniendo trato de favor en la cárcel. Hasta ese momento, Instituciones Penitenciarias, dependiente del Ministerio del Interior, miraba hacia otro lado o no había detectado nada. La investigación de la Guardia Civil ha recabado datos y testimonios que apunta a que Ana Julia conseguía prebendas, como un teléfono móvil, a cambio de sexo.
Durante la investigación los agentes han descubierto algunos otros asuntos que llaman la atención. Por ejemplo, el caso de una presa que asegura que Ana Julia trató de envenenarla: «Tengo la tensión alta y soy la única presa a la que preparan una comida diferente al del resto de reclusas. Creo que Ana Julia trató de envenenarme aprovechándose de esa situación. Ella estaba en el turno de cocina. Comí y me sentí fatal», cuenta la denunciante.
Ana Julia Quezada a su salida de la Audiencia Provincial de Almería
Al parecer fue la única a la que le sentó mal la comida. «Me tuvieron que trasladar a un hospital de urgencia». La mujer se quedó con la mosca detrás de la oreja y cuando ya curada regresó a prisión, le pidió a la educadora que le ayudara a conseguir los resultados de los análisis que ya le habían hecho. Cuenta que la respuesta de la funcionara fue: «Lo pasado, pasado está».
Lo cierto es que los investigadores quieren saber qué hay detrás de la denuncia y han solicitado al hospital los resultados de la analítica para tratar de dilucidar qué ocurrió en realidad. Sin embargo, esta no es la única denuncia de esta interna concreta. «Tengo miedo de Ana Julia. Nos amenaza con que su familia nos hace vudú. Yo me peleé con ella y me aislaron a mí. Los funcionarios la protegen y favorecen».
La mujer, además, cuenta que la directora del centro penitenciario de Brieva reunió a un grupo de reclusas para reprocharlas que no se involucraran en los cursos de reinserción. «En ese momento una reclusa le reprochó que era culpa de los jefes. Alguien hizo un gesto para que sacaran a la reclusa de la reunión. Se la llevaron a la fuerza mientras gritaba. No la volvimos a ver. Lo siguiente que supimos era que había fallecido». Al parecer se suicidó.